Cultura

Cultura

Arcadi Espada: «Copiar es mucho peor que robar, al delito penal añade la alevosía del eufemismo»

El director de Ibercrea, que la semana que esta semana organiza el simposio «La creación del mundo» en CaixaForum, habla de la propiedad intelectual

Día 14/11/2011

Compartir

Escritor, periodista y profesor, Arcadi Espada (Barcelona, 1957) lleva desde 1977 colaborando en diversos diarios, actualmente «El Mundo». Entre sus numerosos libros destacan «Raval: del amor a los niños», «Ebro/Orbe» y «Notas para una biografía de Josep Pla». Polemista acerado, le gusta hacerse entender, aunque no siempre lo consigue. Desde 2010 dirige el Instituto Ibercrea, creado por cuatro entidades españolas de gestión colectiva de derechos de propiedad intelectual: Asociación de gestión de derechos intelectuales (Agedi); Artistas intérpretes o ejecutantes, sociedad de gestión de España (Aie); Centro español de derechos reprográficos (Cedro); y Sociedad General de Autores y Editores (Sgae). Entre el 16 y 18 de noviembre, Ibercrea reunirá en CaixaForum de Madrid a grandes nombres del pensamiento, la ciencia, el arte y la cultura para analizar el proceso creativo. Espada presentará durante las jornadas los criterios que, a juicio de Ibercrea, deberán regir la inminente reforma de la ley de Propiedad Intelectual española. Esta entrevista, donde asegura que «Copiar es mucho peor que robar. Al delito penal añade la alevosía del eufemismo», es un anticipo.

- ¿Copiar es lo mismo que robar?

-No, es mucho peor. Al delito penal añade la alevosía del eufemismo. Los parásitos de internet, como cualquier pirata, segregan ideología y llaman al robo “compartir cultura”, otro bonito animalito eufemístico.

-¿A qué atribuye la insólita posición de España en lo alto del “hit parade” de la piratería digital: pasado anarquista, pereza, avidez cultural, bandolerismo...?

Al atraso. A la arrogancia del atraso. Y el atraso es especialmente grave cuando afecta a las élites: los universitarios españoles son los más tolerantes de Europa con la piratería.

-La cultura es gratis, basta bajársela de la red. ¿Le parece un falso paradigma que retrata alguna de las falacias que han echado raíces en España?

-“Yo no soy tonto” es un eslogan comercial que funciona moralmente de perlas en la España indignada. Existe un fiero gusto español por lo gratuito, en todos los sentidos. Y por cierto: no habrá regeneración económica verdadera en España sin una previa regeneración moral que aclare que hay que pagar por los bienes.

-¿En qué medida ha quedado herida Ibercrea por el escándalo de la SGAE, uno de sus principales patrocinadores?

-En ninguna medida. En primer lugar porque el primer “escándalo SGAE” es el tratamiento mediático dado a una investigación judicial que acaba de comenzar. Es digno de estudio el proceso que va desde el “relato fáctico indiciario” del juez a todo lo que se ha escrito y dicho de Teddy Bautista.

-¿Sigue pensando que ha habido un linchamiento mediático de Teddy Bautista?

-Por supuesto. El acoso mediático a la SGAE, que viene de lejos, y cuyos recovecos son interesantísimos, se estudiará en el futuro como un caso de manual. Un ejemplo muy actual de ese acoso tiene que ver con el arquitecto Fajardo. Se publicó ampliamente su querella contra Teddy Bautista. Pero aún es la hora de que se diga nada sobre el archivo decretado por el juez.

-¿Han quedado más a la intemperie los autores por la avidez recaudatoria de la SGAE?

-La mayoría de creadores quiere vivir de su trabajo y ser lo que se llama un profesional, y la gestión colectiva de sus derechos de autor es el sistema vigente en nuestro mundo, cuyas alternativas son hoy por hoy pura nebulosa. Esa supuesta avidez recaudatoria de la SGAE no es más que una caricatura transmitida con insistencia por quienes, defendiendo sus altos intereses, pretenden abolir la gestión de los derechos de autor.

-¿Qué le parece la afirmación de Amador Fernández Savater de que propuestas como la ley Sinde “provienen del miedo a la crisis irreversible de un modelo cultural y de negocio en el que el ganador se lo lleva todo y los demás poco o nada”?

-Propuestas como la ley Sinde provienen de la necesidad de actualizar la forma en que el Estado se enfrenta al parasitismo web. El debate sobre la ley Sinde permitió oír la voz de los ciudadanos y sus representantes políticos, ensordecida hasta entonces por los gritos del populismo cibernético.

-¿Qué salva de la ley Sinde?

-Que marca un cambio de tendencia, con consenso político, respecto al problema más grave de la industria cultural española. La marca España está asociada a los niveles de piratería más elevados del mundo y la reacción institucional era imprescindible. La protección del negocio de la cultura es un gran activo para un mercado agotado en los antiguos paradigmas de crecimiento económico.

-¿Comparte la especie de que hay cierto maniqueísmo entre quienes mezclan la propiedad intelectual con el formato del producto, a cuenta del canon que se paga sobre cd’s y dvd’?

-Hay una gran confusión, a veces interesada, con el canon digital. La legislación comunitaria establece que los países de la UE pueden permitir la copia privada, “siempre que los titulares de los derechos reciban una compensación equitativa”. El canon digital no es más que una de las posibles herramientas para recaudar esa compensación. Por otra parte, la explotación de las obras produce derechos de autor, que las entidades de gestión recaudan y reparten entre los autores. Mezclar qué es, por qué se aplica y a qué se aplica el canon con qué es y cómo se gestiona la retribución de la propiedad intelectual es un error que ha cometido incluso el PP en su programa electoral. Toda la confusión metafísica respecto a la propiedad intelectual nace al negar que cualquier obra, analógica o digital, sigue siendo un objeto. Al final, toda obra es un objeto que se puede aprehender: sea papel encuadernado o un archivo informático, la unidad libro no desaparece. Y el derecho de autor se aplica a la obra, no a su formato.

-¿Fue la codicia la que hundió la industria musical?

-No creo que esté hundida, sino que se está adecuando a un mundo nuevo. Por lo demás, ya conoce usted hasta qué punto la codicia goza de buenos antecedentes intelectuales a la hora de explicar el desarrollo humano.

-¿Le pasará lo mismo a la del libro y a los periódicos por no haber actuado a tiempo cuando ganaban dinero a mansalva y el mundo digital parecía un horizonte lejano?

-La industria editorial y los periódicos ya llevan tiempo actuando, y sobrevivirán, como también la música y el cine. Ganar dinero en el mundo digital es lo que quiere cualquier empresa, también de la industria cultural, y eso seguirá siendo posible si hay seguridad jurídica.

-¿Qué reacción le provoca el binomio industria cultural?

-Le tengo un gran aprecio. Gracias al derecho de autor la cultura entró a formar parte del mercado y de la industria, se democratizó y se convirtió en una mercancía fundamental del intercambio humano. Volver a un modelo renacentista, basado en la esclavitud del mecenazgo, sería una propuesta distópica, reaccionaria. No ha existido un gran pacto de Estado que proteja adecuadamente los derechos de propiedad intelectual, y los operadores consideran que en nuestro mercado hay escasa seguridad jurídica, lo que es un peligro para sus inversiones. Si esto no se corrige, y pronto, España corre el riesgo de perder el liderazgo como industria cultural, lo que resulta dramático en un momento en el que la tendencia de nuestras economías es, precisamente, considerar al conocimiento como el elemento de mayor valor productivo.

-Al hablar del momento que experimenta la cultura, en Radio Nacional recordó la observación de Gramsci de que “un momento histórico de crisis se produce cuando lo viejo no ha muerto todavía y lo nuevo aún no ha nacido”. ¿Sin hacer de chamán maya ni de profeta bíblico, qué vislumbra?

-Vislumbro una reducción de los niveles de piratería y un mayor consenso social en torno a los derechos de autor, fruto de la aplicación de las leyes y de la redacción de una nueva Ley de Propiedad Intelectual. Con una mayor seguridad jurídica, toda la industria cultural, desde las empresas veteranas hasta las recién nacidas, podrá lanzarse de lleno a desarrollar nuevos modelos de negocio. Hasta entonces hay que seguir trabajando, sobre todo en la pedagogía, porque en ese momento de crisis que definía Gramsci, en ese húmedo intersticio de la historia en el que lo viejo no ha muerto todavía y lo nuevo aún no ha nacido, viven de maravilla los parásitos.

-¿Cuánto tuvieron que ver Twitter y Facebook con las revoluciones árabes? ¿Y con el movimiento de los indignados?

-Algo menos que el teléfono. Y perdone que no me extienda hasta los indignados. Mezclar la primavera árabe con la acampada de Madrid me parece tan inmoral como los titulares deportivos que para hablar de un 5-0 dicen: “Genocidio”.

-¿Comparte el diagnóstico de Bauman de que al movimiento de los indignados le sobra emoción y le falta pensamiento?

-Sí, claro. Pero me temo que a Bauman también le sobra líquido

-¿Es internet una revolución mayor que la de Gutenberg?

-Sólo se podrá responder a esto cuando hayan pasado los años que llevamos desde Gutenberg. Pero en cualquier caso le diré que internet fue para mí algo por completo inesperado. Como si de pronto nos visitaran alienígenas. Toda la vida había soñado con algo así, pero como sueño con alienígenas y con dios bendito que nos salvará a todos. A veces, en la aridez de las horas de escritura me paro, me quedo mirando la pantalla, y aún no me lo creo.

-¿Es el más listo de la clase o se esfuerza en parecerlo?

-Yo me esfuerzo todos los días, mucho. Hay que comer bien, viajar, cuidar de las twins. Debo trabajar.

-¿La controversia le mantiene en forma?

-Para mí la controversia es algo natural, lógico. Estoy todo el día de aquí para allá, pensando, escribiendo, hablando. Llevo una vida muy agitada. Hay que discutir, es lo normal. Pero yo no me enfado nunca, y me gustaría que los otros tampoco lo hicieran.

-¿Qué le debemos a Steve Jobs y a Steven Pinker que no hayamos reconocido?

-Al primero el orden, al segundo la verdad.

-¿Por qué fracasó el proyecto “Factual”?

-No teníamos dinero y creíamos tenerlo. ¡Nos pasó lo mismo que a tantos españoles!

-¿Quién es Arcadi Espada?

-¿Eh?

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue ABC.es en...

NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original
Cortos más vistos FIBABC 2014
«Mi momento»
«Mi momento»
Buscador de eventos
Búsqueda sencilla
A. MUÑIZ Una retrospectiva de la aviación a través de fotos, dibujos e ilustraciones, desde los pioneros al turismo de masas
Lo bello
lo útil

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.