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Josefina Molina, Goya de Honor a una pionera del cine

La cordobesa es la primera en recibir el galardón de la Academia por una larga trayectoria extendida también a la televisión y al teatro

Día 28/10/2011 - 10.06h

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DICE de sí misma que puso los peldaños para que las mujeres que llegaron después lo tuvieran más fácil para ponerse detrás de una cámara. Y lo cierto es que hubo otras antes que ella que lo intentaron, aunque sí fue la primera en conseguir el título de directora en la Escuela de Cinematografía. Ahora, la cordobesa Josefina Molina es también la primera mujer que obtiene el Goya de Honor a toda una carrera, desarrollada además en la televisión y el teatro.

La cineasta admitió que la llamada del presidente de la Academia del Cine, Enrique González Macho, le había tomado por sorpresa y declaró sentirse «un poco abrumada». «Es un honor que la academia, que tiene ya tanto prestigio, me conceda un premio como éste», resaltó.

Elogió que este tipo de premios honoríficos a toda una obra reconozcan a mujeres, ya que hasta ahora sólo lo habían recibido las actrices Imperio Argentina y Rafaela Aparicio.

Josefina Molina (Córdoba, 1936) reconoció que ser pionera en el mundo del cine fue «dificultoso», porque a las mujeres se les trataba con «demasiado paternalismo», aunque se siente satisfecha que con su trabajo y el de sus compañeras llegarán después autoras reconocidas, «mujeres que fueron importantes». Antes, todavía en Córdoba, había fundado el Teatro de Ensayo Medea, donde dirigió algunos montajes..

En su ópera prima, «Vera, un cuento cruel» (1973), Josefina Molina se lanzó de lleno al género fantástico y contó con la participación de Fernando Fernán Gómez, Julieta Serrano y Alfredo Mayo, entre otros. Fue en 1981 con la transgresora «Función de noche» cuando alcanzó su cénit profesional. Esta cinta fue una exploración del mundo de la pareja a través de la relación de dos actores: Lola Herrera y Daniel Dicenta que, por entonces, llevaban separados quince años. En palabras de Lola Herrera, «fue un experimento por el que ahora siento ternura. Josefina Molina y José Sámano, el productor, me parieron de nuevo al permitirme encontrar respuestas a preguntas que para mí eran una necesidad y me estaban machacando».

En 1989 llevó al cine «Esquilache», basada en «Un soñador para un pueblo», de Antonio Buero Vallejo; y en 1991 dirigió a Charo López y Miguel Bosé en la comedia crítica «Lo más natural». Su último largometraje para la gran pantalla fue «La Lola se va a los puertos» que, basada en la obra de Antonio y Manuel Machado, reunió bajo los focos a Paco Rabal y Rocío Jurado.

Su filmografía incluye también cuatro cortometrajes: «La otra soledad» (1966), «Aquel humo gris» (1967), «Melodrama infernal» (1967), y «La rama seca» (1972). Ahora está más volcada en el teatro y la pequeña pantalla. No se plantea volver, aunque reconoce más de una vez lo piensa. Sin embargo, dice, la dirección de cine es un oficio duro, «se van perdiendo reflejos y capacidad», y por eso se vuelca en otro tipo de trabajos, aunque también requieran una fuerte entrega. «En cada momento hay que hacer lo que uno desea, siempre que se tenga el lenguaje para ello», resumió la cineasta y escritora. Ahora está volcada en la dirección teatral en la obra «Cinco horas con Mario», protagonizada por Natalia Millán, aunque antes estuvo al frente de títulos como «La lozana andaluza».

Con Castilla del Pino

Al psiquiatra y escritor Carlos Castilla del Pino le unió una sólida amistad que sólo terminó con la muerte de él en 2009. Ambos colaboraron, una dirigiendo y el otro en el guión, en un documental. En «San Roque, Ronda y Córdoba: Pretérito Imperfecto», Castilla del Pino hacía un recorrido por los lugares que marcaron su infancia, juventud y madurez.

En televisión dirigió destacadas producciones como «Escrito en América», «Teatro de siempre», «El camino» y «Entre naranjos», entre otras, aunque sería «Teresa de Jesús», protagonizada por Concha Velasco, la que lograría un respaldo más amplio del público a comienzos de los años 80.

En 2006 comenzó una etapa de acercamiento a su ciudad natal. En aquel año se le concedió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, que Su Majestad el Rey le entregó en un acto celebrado en la Catedral de Córdoba. La cineasta pronunció, en nombre de todos los demás, un discurso en el que proclamó su emoción por estar recibiendo el galardón en Córdoba. Pocos meses después se volvía a subir a un atril, esta vez en el Alcázar de los Reyes Cristianos, para pronunciar el pregón del Mayo Festivo de 2007. Este año ha recibido el premio Mujer de Cine, que otorga el Instituto de la Mujer, y en la actualidad, es presidenta de honor de la Asociación de Mujeres Cineastas (CIMA).

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