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Ignacio Palomo Álvarez: «El Rey volverá a tener otro halcón maltés en primavera»

«Como experto en reproducción asistida me piden el sexo del niño, que en España es ilegal, o tener gemelos, a pesar de ser fértiles porque les hace ilusión». «Los halconeros reales somos una sociedad cinegética con historia de muchos siglos que recuperó Antonio de Castro. Hoy la cetrería gana aficionados»

Día 11/10/2011

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Atiende a 27.000 pacientes. ¿Qué le dicen a usted las mujeres?

Una mujer, y no digamos si no tiene hijos, no va al médico en su vida hasta que no le sale un tumor o le duele la cadera. Si se acostumbra a las revisiones ginecológicas, el único agente de salud que la verá durante su vida es el ginecólogo que acaba siendo psicólogo. Porque me hablan de relaciones de pareja y sexuales, pero también de su relación con los hijos, con la madre sola, del padre con alzheimer, o del novio celoso y quieren consejo. Mi opinión, como único médico que visitan, cuenta para ellas, de ahí la trascendencia y responsabilidad de mi trabajo.

-¿27.000 responsabilidades no son demasiadas?

-Incluso tengo una norma de respeto a mis pacientes y es que cuando una pide cita y no acude, por la razón que sea, al final del día se le llama para que sepa que la hemos echado en falta y que nos ha dado pena que no haya acudido. Yo hago el chequeo. El del 11 de marzo de 2004 fue terrible cuando nadie contestó en casa de una de ellas: la embarazada fallecida en los atentados venía a revisión. Días después, el marido, destrozado, vino a despedirse (...) «¿Por qué tuvo que morir Samuel?» tituló un diario la tragedia de esta familia.

-Nos despoblamos. ¿Más crisis de maternidad?

-Hay crisis de familia, pero desde hace muchísimos años. Ahora la crisis es sobre todo socioeconómica y no incide en la natalidad: cuando se tienen 1,2 hijos la economía no compromete el no ser madre en la vida.

-Los casos de reproducción asistida se multiplican.

-Sí, porque se quiere tener un hijo con la casa comprada, la vida profesional desarrollada y unos años de vida relajada en pareja. Así nos ponemos en los 35.

-¿Y es razonable ser madre a los 65 años?

-En absoluto. Aunque la ley de reproducción asistida no pone límites, para los ginecólogos sería los 45, el natural, y con ampliación hasta los 50, previo estudio ginecológico, del internista y del psicólogo.

-La técnica trae el niño a la carta. ¿Piden rarezas1

-El sexo, pero en España es ilegal; también gemelos, de personas fértiles ilusionados por tener dos, que ni se garantiza y además es tontería, o planificar el nacimiento para una fecha, que también se desaconseja. Luego, con donantes la fantasía es libre y piden hasta que sea doctor, pero ponemos lo que permite la ley:grupo sanguíneo, rasgos físicos..., que se les parezca.

-¿La última moda en partos?

-Si por moda se entiende lo general, nacer en un hospital con parto medicalizado. Yo partos en el agua no hago y me niego a los partos en casa.

-Hace constar que en toda su carrera «nunca he realizado aborto con embrión o feto vivo».

-Es que yo me dedico a la parte más bonita de la medicina que es a traer vidas.

-Es la vocación que le despertó su padre.

-Soy el pequeño de 12 hermanos y tenía 11 años cuando falleció. Me enseñó el amor por la medicina y por la naturaleza: al campo, a pescar, a los halcones...

-Y usted acabó siendo halconero del Rey.

-Los halconeros reales somos una sociedad cinegética con mucha historia que recuperó Antonio de Castro. La dirige un consejo de gobernadores del que formo parte. Antes eran nobles que iban con el Rey en sus cacerías, pero hoy la cetrería, frente a la caza con armas, se extiende y gana aficionados. Tenemos ya 18 halcones y Samarkanda es el que más volamos.

-Y cada año regalan al Rey un halcón maltés.

-Un viejo tributo. Por el XXX aniversario de la coronación de Don Juan Carlos se reinstauró y el Rey lo aceptó de buen grado. Compramos el poyuelo y se lo regalamos listo para cazar. Luego, lo cuidamos y entrenamos. En primavera tendrá un nuevo halcón maltés.

-¿Y el halcón caza palomos?

-(Se ríe) ¡El palomo no se deja cazar tan fácilmente!

-En su dictamen sobre la paternidad de Borja Thyssen actuó como un verdadero águila.

-El hijo era suyo y fue un honor que recurrieran a nosotros para que diéramos la última opinión.

-¿Y es rara avis el que duda sobre su paternidad?

-Mire, la gente en general lo sabe... o si no se lo calla.

BLANCA

TORQUEMADA

ANTONIO

ASTORGA

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