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«Se acabaron los conejos en la chistera»

Nouriel Roubini, el gurú económico que predijo la Gran Recesión, advierte de que las finanzas occidentales transitan sin mapa por un camino minado y de que hay un 50% de probabilidades de nueva recesión

Día 04/09/2011

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Es el crecimiento y el desarrollo, no solo la austeridad. El profesor de la Universidad de Nueva York y uno de los más vocales gurús sobre la marcha de la crisis global incide en la necesidad de crecer como la única salida del estancamiento occidental.

—¿No ve brotes verdes?

—No. Hay un 50% de probabilidades de una nueva recesión, en un año, en algunas economías desarrolladas. Tendremos un tenue crecimiento, adosado al de las economías emergentes, pero, salvo para Alemania, no va a servir para que algunas economías salgan del estancamiento. La española puede ser una de ellas, si no logra despegar.

—¿Y el duro ajuste?

— Estamos ya en otra fase. Lo que antes servía (el ajuste de austeridad) ya no sirve. Se estanca la economía. Se despide porque las empresas creen que no van a vender; pero los que no van a comprar van a ser esos nuevos desempleados. Estamos peor que en 2008, cuando aún el Gobierno español negaba la crisis.

—¿En qué punto nos encontramos?

—Ahora hay una inmensa cautela bancaria, que no ayuda nada, y tenemos en marcha subidas de impuestos junto a formidables planes de austeridad. Esto mantiene a España estancada, pero como recortes similares están en pie en todas las economías europeas, el parón de gasto e inversiones amenaza con impactar fuertemente sobre el crecimiento europeo hasta desinflarlo: esto lo estamos viendo ya.

— ¿La economía española puede vover a caer?

—La crisis del mercado libre no la ha solucionado la política keynesiana de los estados, y ahora estamos ante el riesgo de volver a caer: una doble recesión es posible. Japón no lo ha solucionado en más de una década, ni interviniendo; y eso que ellos imprimen moneda para crear inflación. En esta posible nueva recesión no quedan ya conejos en la chistera. Algunos países se han arrinconado innecesariamente en la crisis, y ahora, para salir, transitan una senda minada y sin mapa.

—¿Qué papel juega Alemania en este contexto?

—Tiene que ayudar, invertir y estimular a la eurozona. No puede quedarse en la profesora que cumple y exige, porque mientras ella exporta y resiste a un euro tan fuerte, las economías más débiles tal vez no vayan a sobrevivir.

—¿Devaluaría el euro?

—El euro está sobrevalorado entre un 20% y un 30%; así, si no es usted Alemania, no va a vender. Grecia está ya fuera del euro; y otro tanto puede llegarle posiblemente a Portugal... No ahora, pero dentro de cinco años el euro tendrá menos miembros.

— ¿Y España?

—Está al borde del precipicio y con los pies colgando. El diferencial ha seguido aumentando porque no hay credibilidad. Si se han tomado medidas necesarias, estas han sido a destiempo y no van a ayudar por ahora al crecimiento y al descomunal desempleo.

—Entonces, ¿para qué?

—Pueden solo restaurar una confianza perdida entre los actores económicos, que es muy necesaria; sin ella es difícil que Berlín dé vía libre al eurobono o a un reforzamiento del fondo de rescate. Solo Alemania puede salvar a las economías periféricas, incluidas España y Portugal. Grecia, descartada.

—¿Qué le queda al futuro Gobierno?

—Una combinación de seriedad, reajuste fiscal, reformas estructurales, política monetaria y de crédito, flexibilización laboral y estímulo fiscal. El Estado tiene que invertir, pero el resto debe repercutir para mejorar la competitividad y la productividad, que en España es muy baja; o no habrá empleo.

—¿Es usted un catastrofista?

—Esto en el 2006 estaba claro. Si no hicieron caso y prefirieron seguir comprando y culpar a los mercados, es su problema. ¿Cree que el 20% de desempleo lo he inventado yo? La situación es difícil, pero no desesperada.

Muy personal

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