Córdoba

Córdoba / PLAYA DE ASFALTO

La Edad de Oro del gin-tonic

La ginebra clase Premium, de reciente creación, arrasa entre los consumidores, que pueden elegir entre más de veinte variedades de bebida

Día 31/08/2011 - 09.30h

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Pedir un gin-tonic cada vez cuesta más. No hay que tener estudios, pero casi, en aquellos establecimientos que ofrecen carta de ginebras con más de veinte variedades de esta bebida de moda entre los consumidores gracias a la renovación que ha vivido.

Los gin-tonic que hoy se consumen en pubs y bares poco tienen que ver con el clásico en vaso de tubo y limón o lima. La contemporaneidad ha llegado a esta bebida que inventaron los soldados ingleses en la época colonial en la India, cuando comenzaron a consumir quinina para evitar la malaria mezclada con ginebra. Desde entonces hasta ahora muchas vueltas ha dado el mundo para el gin-tonic, especialmente en los últimos años en los que esta bebida ha seguido los pasos del whisky o el ron. Más de veinte tipos de gin-tonic Premium, de gama alta, existen en la carta de Café Málaga, en la calle del mismo nombre. Antonio Barrera, barman de 24 años, cuenta que el G´Vine, hecho a raíz de uva y con láminas de esta fruta como decoración, y el Hendricks, en el que lo fundamental es el pepino, son los más demandados, aunque no los únicos.

London Nº1, que es una ginebra azulada; Bulldog, que se presenta con regaliz; Larios 12, ginebra nacional que es más económica que el resto de marcas; o el Bombay Shappire también tienen su público incondicional.

Según explica Antonio Barrera, tanto la presentación como el horario para beber como el tipo de gente que bebe el gin-tonic Premium, varían respecto al clásico. Esta clase de ginebra la piden los clientes de más de treinta o cuarenta años a las cuatro o las cinco de la tarde, después de comer, aunque también de noche, como la otra, pero la beben de manera relajada ya que no se presta a un consumo excesivo. Como complemento a una buena ginebra, lo aconsejable es una tónica de gama alta llamada Fever tree.

En ambos casos, la composición y la elaboración son distintas a las de las ginebras y tónicas convencionales. Son bebidas elitistas, lo que también se refleja en el precio, muy superior al de los gin-tonics normales.

Para servirlos se utiliza una copa de balón o un vaso de sidra ancho para que «la ginebra oxigene y suelte los aromas», cuenta Antonio. En primer lugar se llena de cubitos de hielo que se mueven para enfriar el vaso. Para el Hendricks, que es lo que Antonio prepara mientras habla con ABC, se echa el pepino laminado. Después la ginebra, pero sólo seis centilitros que se pueden calcular a ojo. Una manera de no pasarse es contar tres segundos.

Y queda la tónica. En este punto han inventado las marcas una forma de abrirla que Antonio cuenta que tiene algún que otro inconveniente, aunque también ventajas. Consiste en hacer un agujero en la chapa para que la tónica salga a presión. Así las burbujas están en todo su esplendor en el primer sorbo, aunque después pierden fuerza. Antonio prefiere utilizar el medio habitual de abrir y servir sobre una cuchara despacio para que no pierda el gas y las burbujas. Y hecho esto, sólo queda relajarse.

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