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Génova en Lampedusa

Sáenz de Santamaría se ha convertido en una leona de Castilla y puede dejar al astuto cántabro como unos zorros

Día 21/06/2011

MAÑANA, cuando María Dolores de Cospedal tome posesión como presidenta del Gobierno de Castilla-La Mancha, cambiarán automática y notablemente los flujos del poder en la cumbre del Partido Popular. Tal y como exigen los modos de Mariano Rajoy, el cambio deberá producirse sin apariencia de cambio alguno. No parece un método gallardo ni un alarde de finura; pero los resultados electorales, la corrida a pelo del poder socialista en las Autonomías y los Ayuntamientos, le dan la razón, y el funcionalismo relativista es lo que se lleva. La grávida Soraya Sáenz de Santamaría será, de hecho y no de derecho, la número dos del partido, especialmente en cuanto afecta a lo institucional, y en ella delegará Rajoy los inevitables y próximos enfrentamientos del PP con el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba. Es lo peor que podría pasarle a Rubalcaba.

Sáenz de Santamaría cuando, hace tres años, sustituyó a Eduardo Zaplana en la portavocía del PP en el Congreso, era una mosquita muerta de Valladolid; pero, sólida en su formación jurídica, firme en sus convicciones políticas y capaz de aprender con la experiencia, se ha convertido en una leona de Castilla y, tras agotar a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, ahora instalada en el balneario del Consejo de Estado junto al también acreditado jurista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, puede dejar al astuto cántabro como unos zorros. Se suma a la muy crecida capacidad de la portavoz del PP el imposible fáctico de que quien, como vicepresidente, ha sido coautor de la calamidad generada por el Gobierno se quiera presentar como tenedor de la fórmula mágica para la redención del país.

Así, lampedusianamente, sin novedades ni sobresaltos, sin ceses ni nombramientos, como complace al modus operandi del líder de la gaviota, el partido renovará las funciones de los integrantes de su cúpula sin tocar la cúpula. En ocasiones ese modelo de tiro puede salir por la culata, como en Asturias, donde Francisco Álvarez Cascos, el FAC, denuncia un posible entente entre el PP y el PSOE para protegerse mutuamente de la corrupción que infecta al Principado; pero, salvo casos concretos, favorece el sosiego y protege el sesteo. Esteban González Pons le tendrá que dar a su empleo de vicesecretario de Comunicación un mayor sentido; Ana Mato, como sargento de varas, mantendrá en cotas razonables la indisciplina instalada en la organización y Javier Arenas, a quien corresponde cerrar el ciclo de la erradicación autonómica del PSOE, tendrá que trabajar los domingos, el día óptimo para que la oposición salga en los telediarios de TVE.

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