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El beso que no fue

La foto que ha dado la vuelta al mundo, realizada en los disturbios de Vancouver, no era la romántica instantánea de un beso. Tan solo reflejaba la preocupación de un chico intentando auxiliar a su novia herida

Día 18/06/2011

ADeyan Sudjic se le escapó lo de la Puerta del Sol cuando escribió «La arquitectura del poder». Me refiero a ese montón de palés llamado «punto de información», edificio dominante sobre las tiendas de campaña que quedan. «Nuevo chabolismo ilustrado». Si no fuera una denominación de cachondeo, pensaría que es una invención, un hoax, como pensé que se habían inventado el intento de robo del perro guía de un diputado ciego (maldad de dibujos animados con brillo en el diente y risotada maligna).

Tengo un amigo (esto parece una canción de Raffaella Carrá). Empiezo otra vez. Tengo un amigo cuya madre le recriminó no haber ido a votar el 22-M comparándolo con «los pulgosos de Sol». Y eso es lo peor de todo. Por mucho que durante tanto tiempo hayan estado barriendo su casita y por mucho que detrás de algunos pueda haber ideas, el aspecto del tinglado era mugroso. La revolución olía a pipí. Lo de Sol era y es como lo de la novela «Nada» de Janne Teller (el título estaba pillado por Carmen Laforet pero así es la cosa editorial). En la neo «Nada» un grupo de niños intenta convencer a un compañero de que la vida tiene sentido. Y empiezan a reunir objetos esenciales de cada uno. A la acumulación de trastos lo llaman el montón de significado. El montón de significado de Sol y el 15-M es como la Montaña de Basura/oráculo de Los Fraguel. Ahora hay menos basura en la plaza pero sigue habiéndola, aunque se acompañe de arquitectura de Los Tres Cerditos.

Casi todo es feo rematado en esta historia. Sobre todo la violencia. Aquí, en Madrid, en Barcelona o en el Carrefour, ni siquiera hemos tenido una imagen bonita que vender al mundo como la de la pareja de Vancouver. Que sí es pareja pero no es beso (o no solo beso), al contrario que la famosa foto de Times Square en 1945, tanto la de Victor Jorgensen (la de dominio público) como la de Alfred Eisenstaedt, la que se se publicó en «Life» (la de la izquierda). Era beso pero no pareja porque la enfermera y el marinero no se conocían. Sólo había alegría y despiporre por el fin de la guerra. El muchacho de Vancouver, un camarero y actor australiano llamado Scott Jones, ha dicho que su novia, Alexandra Thomas, estaba herida y llorando. Scott se tumbó a su lado para calmarla. Los tumultos, eso sí, eran por una final de hockey. Nada comparable a nuestro gran montón de significado, que no tenemos todavía muy claro cuál es

Cambio de escenario. Jueves por la noche. Bolsa de Madrid, majestuoso lugar de celebración de los premios «Vogue» Joyas. Stuart Vevers, el diseñador de Loewe, decía entre cotizaciones: «El sitio es precioso, aquí se pueden oler el dinero y las joyas». No sé qué podría oler en el Gran Palé de Sol. Aunque está mucho más ventilado que cualquiera de los chamizos anteriores. Al final, esa curiosa estructura tipo esqueleto de ballena es lo más bonito de la indignación. Casi como un beso.

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