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El peruano Carlos Yushimito, un inspirado «traductor del mundo»

Joven valor de las letras hispanas, publica «Lecciones para un niño que llega tarde»

Día 09/06/2011
El peruano Carlos Yushimito, un inspirado «traductor del mundo»
INÉS BAUCELLS 

«Cuando nada sucede hay un milagro que no estamos viendo». Estas palabras del escritor brasileño Guimarães Rosa le sirven a Carlos Yushimito para definir su universo literario, lleno de personajes que recrean una suerte de épica urbana tan onírica como real. Autor peruano de ascendencia japonesa, Yushimito aterriza por primera vez en España con el libro de cuentos «Lecciones para un niño que llega tarde» (Duomo), aunque fue Granta quien nos puso en su pista al incluirle entre «Los mejores narradores jóvenes en español». La exótica periferia en la que se sitúa le convirtió en uno de los autores más llamativos de esa «generación» llamada a regenerar las letras hispanoamericanas, pero su narrativa demuestra ahora que la llamada de atención estaba escrita con grandes letras literarias. Nos encontramos ante una joven rara avis que nació en Lima hace 34 años, vive en Providence desde 2008 y escribe relatos sobre la realidad brasileña que le enseñaron a soñar mientras leía. Se ha forjado como escritor sin parar de leer, como él mismo reconoce: «Cuando escribo busco traducir mis lecturas, intento mantener intacta mi inocencia, pero no sabría deconstruir mi escritura. Es como desmontar el mecanismo de un reloj, corres el riesgo de no volver a ensamblarlo bien».

En algún punto de ese limbo de sensaciones que es el tránsito hacia la madurez, la lectura se hizo insuficiente y necesitó escribir. Pese a que aún no ve clara «una ruta de escritura» propia, Carlos Yushimito no la entiende sin la lectura, y viceversa: «Es un proceso natural, una ecuación perfecta». Lo dice alguien que, puesto que ahora puede leer «con otro tipo de tiempo más tranquilo», bucea en el XIX y el Siglo de Oro español en busca de las raíces de los grandes escritores contemporáneos. «Uno puede pasarse la vida leyendo a Cervantes, “El Quijote” no puede desvincularse de la realidad, es sumamente contemporáneo. Pero lo mismo sucede con Lugones o Holmberg, sin ellos no se entiende a Borges ni a Cortázar».

Carlos Yushimito confiesa que no se sienta a esperar la inspiración. Las musas llegan porque se las busca, «no existe una reacción mecánica, hay un proceso de disciplina y aprendizaje, aunque la inspiración me viene de la curiosidad por saber cuáles son mis capacidades para traducir el mundo», confiesa. Esa traducción de la realidad solo es posible, según Yushimito, a través del lenguaje. Se trata de una creencia heredada del peso que en él ha ejercido su compatriota Mario Vargas Llosa, pero también Juan Rulfo o el propio Guimarães Rosa, todos ellos con una «filiación estilística en el manejo del lenguaje». El lenguaje de Yushimito es rítmico hasta rozar lo poético, pues la poesía es para él un elemento esencial en la narrativa. Es lo que busca y espera transmitir a un lector al que no quiere «escandalizar. No soy experimentalista, en el libro no hay fuegos de artificio, sino cierta normalidad».

Si, como dice Yushimito, cada libro encuentra su propio lector, «Lecciones para un niño que llega tarde» será muy bien recibido por aquellos que estén dispuestos a descubrir, a disfrutar de la escritura como proceso lingüístico, a no rendirse al percibir el desafío de un escritor al que le queda muy poco de novel.

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