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El hambre en el mundo, la FAO y España

Erradicar el hambre es el mayor y más importante reto del siglo XXI

Día 24/05/2011

LA conciencia de la sociedad civil global se conmueve cuando conoce que cada día mueren más de 40.000 personas de hambre y malnutrición en el mundo. Erradicar el hambre es el mayor y más importante reto del siglo XXI, pues no podemos condenar a la desnutrición al 20 por ciento de la población mundial. Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se producen alimentos más que suficientes para sustentar holgadamente a toda la población. Afrontamos un desafío de naturaleza política que exige soluciones políticas. Kennedy lo reconoció ante el Primer Congreso Mundial de Alimentos en 1963: «…tenemos los medios y la capacidad de eliminar el hambre de la faz de la tierra. Sólo necesitamos la voluntad política de hacerlo». El hambre constituye el caldo de cultivo de la violencia y la conculcación de los derechos humanos y la acción política no puede ignorar todas sus dimensiones, pues sin seguridad alimentaria no habrá paz ni seguridad mundiales.

La FAO ha desempeñado hasta ahora una función esencialmente técnica, con medios limitados, que no le han permitido tener la relevancia política que merece la alimentación en el mundo. En el siglo XXI erradicar el hambre no es una opción sino una necesidad que hay que poner en el centro de la agenda internacional. En este escenario, la FAO necesita armonizar su indiscutible liderazgo técnico con un nuevo e importante papel político en la gobernanza mundial.

Por razones históricas, geopolíticas y culturales, España ha tenido un papel preponderante en la alimentación humana a lo largo de los siglos. Hemos sido puente para intercambios de especies alimentarias y técnicas agrícolas entre continentes y civilizaciones. Fuimos transmisores entre África y Europa de cultivos y técnicas agrícolas como el regadío. También difundimos cultivos como los cítricos, el arroz o la berenjena, procedentes de Asia. A partir del siglo XVI construimos el puente iberoamericano y el trigo, la cebada, el arroz o las habas llegaron a América Latina de la mano de España, mientras que América aportó el maíz, la patata, las judías, el tomate o la calabaza, que entraron en Europa, África y Asia a través de nuestro país.

Esta tradición se reforzó con la llegada de la democracia a España y con la apertura hacia el exterior, hechos que favorecieron la presidencia de la Conferencia de la FAO en 1979. Desde esta fecha, hemos avanzado hasta convertirnos en uno de los principales actores del desarrollo internacional e impulsores de políticas globales relativas a la seguridad alimentaria, el derecho a la alimentación o la biodiversidad agrícola. El compromiso de España con la FAO lo ilustra el Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación, ratificado por más de 130 países y, sin duda, el más político y estratégico de los acuerdos vinculantes negociados en la FAO. Su aprobación se calificó de hito histórico y piedra angular de las relaciones Norte-Sur y fue fruto de una propuesta española, al igual que la que incorporación de los derechos del agricultor al Tratado. Éste se puso en marcha en Madrid en el año 2006, tras 25 años de negociación. Esta sólida trayectoria ha estimulado al Gobierno español a formalizar la candidatura a la dirección de la FAO, que cuenta con los acuerdos institucionales de ambas Cámaras y de los sindicatos mayoritarios, y la ha asumido el exministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos. Con su ayuda revalidaremos nuestro liderazgo internacional como puente entre continentes para la agricultura y la alimentación en el siglo XXI, y es de interés para la organización que un hombre de amplia proyección política internacional dirija la FAO y sitúe sus políticas y la seguridad alimentaria en el centro de los foros de gobernanza mundial.

El papel de nuestra política y acción exterior, junto a la solidez de nuestra candidatura, pueden ser decisivos en la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo; un desafío de la sociedad de nuestro tiempo y un reto político de la FAO.

JOSÉ ESQUINAS ALCÁZAR FUE SECRETARIO DE LA COMISIÓN INTERGUBERNAMENTAL SOBRE RECURSOS GENÉTICOS PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN (FAO) Y PRESIDENTE DEL COMITÉ DE LA FAO DE ÉTICA PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN. ACTUALMENTE ES DIRECTOR DE LA CÁTEDRA DE ESTUDIOS DE HAMBRE Y POBREZA (UCO)

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