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CARTAS AL DIRECTOR

Día 11/05/2011

Sentencia del Constitucional

Al leer que el Tribunal Constitucional desechó la prueba clave para ilegalizar a Bildu porque ésta no aparece firmada, no he podido menos que dar saltos de alegría vitoreando a sus señorías. Puesto que las sentencias de tan alto Tribunal crean jurisprudencia, y como las facturas que a diario recibimos por multitud de servicios, como luz, gas, teléfono y otros muchos, no vienen firmadas, entiendo que no estamos obligados a pagarlas y, en consecuencia, todo es «gratis total». Ya era hora de que alguien se acordara del pueblo al dictar una sentencia. ¿Será con carácter retroactivo?

JOSÉ E. DE FRUTOS LLORENTE

MADRID

El sentido común de Esperanza Aguirre

Aunque pueda parecer mentira en plena campaña electoral, hay quien se dedica a aplicar el sentido común y aportar propuestas inteligentes. Me estoy refiriendo a Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, la cual ha defendido la creación de una nueva modalidad de contratos hipotecarios por el que las familias sólo tendrían que responder por la deuda hipotecaria con su vivienda. Lo cierto es que, a diferencia de otros países de nuestro entorno, en España no existe lo que se conoce como «dación en pago» a los efectos de la ejecución hipotecaria, sino que, por lo contrario, en cumplimiento de la obligación universal de hacer frente a las deudas «del cumplimiento de las obligaciones, responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros», algo que, sin dejar de ser una cuestión de estricta legalidad, no por ello es, social y moralmente, injusto para muchas familias de este país. Se podrá tachar a la señora Aguirre de oportunista, pero, al menos, no se dedica a insultar al adversario para captar votos, sino que, por lo contrario, se compromete, y tiene capacidad legislativa para ello, en hacer frente a una realidad social incuestionable, intentando paliar las terribles secuelas en las economías de los más desfavorecidos por esta crisis económica que padecemos. Independientemente de lo acertado de su propuesta, la líder del PP de Madrid demuestra sensibilidad social frente a la mediocridad y vulgaridad del resto de la clase política. Ojalá Esperanza Aguirre no fuera sólo «un verso suelto» en esta enorme levedad de la casta política que padecemos.

JULIO JOSE ELIAS BATURONES

SEVILLA

Contradicciones de Zapatero

El presidente español felicita a Obama por haber matado los comandos norteamericanos a Osama Bin Laden, mientras que él trata con guante de seda a los terroristas de ETA que en España nos hacen la vida imposible, y les permite entrar en las instituciones de País Vasco y Navarra. ¿Cómo se puede entender esto? ¿Qué trato hay que dar a los terroristas? Aquí falta poco para que les pongamos piso, y él, en un alarde más de incongruencia, de contradicción flagrante, felicita a los que ejecutan a un terrorista sin juicio previo. Destaca en estos hechos el valor de Obama de no dejarse acobardar en comparación con el entreguismo de Zapatero a lo más sórdido de este país, a los radicales violentos, propiciando que a los concejales del País Vasco se les provoque una situación dificilísima en los ayuntamientos, donde, como ya han hecho estos cuatro años, tendrán que soportar su control, su presión, sus amenazas y sus amedrentamientos. Como broche de oro de sus siete años de medidas tan discutibles, ha conseguido que se vean las elecciones del día 22-M como un plebiscito hacia él, por mucho que los socialistas nos traten de enviar el mensaje contrario.

GLORIA CALVAR LANDIN

MADRID

Herencia socialista

En 2004, el PSOE tomó el relevo en la gobernación de España. Encontró las arcas repletas y la actividad económica a pleno rendimiento, con la tasa de desempleo en el 10 por ciento. Siete años después, y bajo la hégira del PSOE, el panorama ha cambiado radicalmente: España se ha empobrecido y el paro está en el 20,9 por ciento. Las familias, arruinadas y sin futuro. ¿Cómo es posible que se vote a un partido que es el causante de la ruina de tantísimas familias?

Comprendo que hay un sector de base que, lo haga bien o mal, vota al partido, achacando sus males a la derecha. Pero hay otro sector, no tan ideologizado, que sin razonar su decisión vota a uno o a otro y que sea lo que Dios quiera. El sentido común no debería dejar lugar a dudas de quién hace daño y, por tanto, debe quedar fuera del poder, impidiéndole gobernar y seguir haciendo daño a los suyos y a los demás.

ADOLFO LUQUE

MARBELLA

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