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Pellizco en la Caja Mágica

Día 07/05/2011
Pellizco en la Caja Mágica
DE SAN BERNARDO 

Mientras la llena y ruidosa pista Manolo Santana servía de escenario para Rafa Nadal, la Arantxa Sánchez Vicario albergaba silenciosa y casi vacía el partido entre la china Li y la estadounidense Bethanie Mattek-Sands (en la imagen), número 41 de la WTA. Pero como aspirante a mamarracha su posición es más elevada. En las ojeras lleva unos pintarrajos que parecen sanguijuelas. La ropa también tiene capítulo propio. No la marca, que Under Armour es una de mis favoritas, pero sí su elección. Calcetas negras altas, zapatronchos oscuros y una falda como el tizón que parece que se le hubiera metido por las bragas. Con pellizco lateral. Tener pellizco en el flamenco es la capacidad del intérprete de sentir y transmitir un sentimiento. En Minnesota es otra cosa.

El inspector Morse, detective de las novelas de Colin Dexter, decía sobre las faldas de las tenistas que alguien había tenido una fantasía y la había convertido en uniforme. Pero no es posible que alguien en sus cabales de perversión homologada pueda tener de fantasía a Mattek-Sands. Si acaso, algún miembro de la Familia Addams . Y por supuesto que Mattek-Sand es un asunto muy colateral. Pero es que el circuito femenino es ahora muy colateral. Un tostón. Si el paso de Nadal hasta ayer por el Mutua Madrid Open ha tenido poca historia, el torneo femenino tiene menos. Demonios, entre los hombres están Nadal, Federer, Djokovic, Murray… Entre las chicas, la primera de la WTA ni siquiera ha ganado un Grand Slam. Nivelazo. No me extraña que la gente vaya a ver a los chicos.

Ayer, Carolina Cerezuela y Carlos Moyá, Carmen Machi, Elena Benarroch, Laura Ponte y Miguel Palacio, Mario Conde Jr., Manolo Sanchís, Juan José Hidalgo, Figo… Yo me senté en la misma silla en la que el día anterior estaba Jordi Mollá, cortesía de Rolex. También es siempre cortesía de alguien conseguir una Coca-Cola. La Caja Mágica es un espacio «Coca-Cola free». Hay Schweppes. Y Schweppes cola, que es mayor extravagancia que los pintarrajos de Mattek-Sands. Así que, como si hubiera ley seca, una acaba consiguiendo de contrabando una Coca-Cola de verdad. Talibanismo que se da con otros productos. El otro día llevaba una manzana en la mochila, y el segurata de la puerta me la tiró a la basura. Otro, que estaba al lado, la sacó de la basura y me la devolvió porque con acreditación sí puedo llevar una manzana. La pareja de guardias era como el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. Lo más absurdo es que es imposible comprar una manzana en la Caja Mágica. Perritos, nachos, bocadillos, helados... Pero no manzanas. Sí hay en el restaurante de prensa, así que se le permite a quien puede conseguirla. El tenis en el quinto pino también tiene pellizco.

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