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Mou y el «futbolbasura»

A mí, como payaso que es, me hace mucha gracia Mouriho

Día 30/04/2011

Bernard Madoff lee a Danielle Steele en su celda. Al final, hasta los malvados se refugian en la cursilería. Pero no es noticia, el espíritu de Danielle Steele flota en el ambiente cada vez que hay una boda real, y mucho más si es británica. No hay duda de que el narcótico de la semana ha sido la Boda. Ni los turbantes de la Jequesa ni el numerazo de Mourinho. Aunque es cierto que el portugués tiene una especial habilidad para calentar el ambiente «and touch the eggs». Mucho se ha repetido la frase de Ana María Matute en su discurso del Cervantes: «Quién no inventa, no vive». Mourinho, si no inventa, no vive. Pero en realidad la frase de la Matute es un clásico. Tiene mucho de Coco Chanel. Mademoiselle, según recogió Paul Morand en «El aire de Chanel»: «Solo me gusta lo que invento, y sólo invento si olvido». Es el aire que desprende el entrenador del Madrid, que, claro está, es de la escuela del maestro Ferguson, el alma del Manchester United. Conspiraciones por aquí, conspiraciones por allí. Fabulación.

A mí, como payaso que es, me hace mucha gracia Mourinho. Igual que Belén Esteban. Lo que no deja de sorprenderme es que se hable tanto de telebasura y tan poco (o nada) de futbolbasura. O de politicabasura. No sé cuál es la diferencia entre la trifulca de Mourinho y Guardiola y la de Belén Esteban y Carmen Lomana. Es verdad que con la de los entrenadores luego hay una segunda parte, la importante, que es el juego, cuando Messi puede hacer un segundo gol que, como Ronaldo (el brasileño) ha dicho, sólo se puede marcar en la Play Station, lo que es una nueva versión de aquello de Valdano de que Romario era un jugador de dibujos animados. Cuando Guardiola soltó que en las ruedas de prensa Mourinho era «el puto amo» tenía razón. Pasa lo mismo con Belén Esteban en un plató. Que menos mal que Carmen Lomana le contesta en otro porque frente a frente sería imposible. Son idiomas distintos, lenguajes diferentes. Que se lo digan a Jaime Peñafiel cuando cometió el error de enfrentarse a Belén «tête à tête» y ella no lo dejó hablar (memorable fue la parodia de Yolanda Ramos). Mourinho y Guardiola a la vez sería una misión imposible, porque no están para eso y porque Guardiola se callaría.

La del terreno de juego será la parte importante, vale, aunque en el césped también se zurraron. Pero de la que más se ha hablado ha sido de la otra. Y no solo en el «Sálvame» futbolero que es «Punto pelota» de Josep Pedrerol, uno de los mejores programas de humor de Intereconomía. No, el asunto se ha tratado en los informativos y las páginas serias de los periódicos nacionales y extranjeros. Y al «villarato» que ya conocíamos se han añadido otras expresiones. Por ejemplo, la de la «central lechera» a que hizo mención Guardiola el día que se enfadó (o lo fingió). Se trataría de una trama periodística en Madrid pro Florentino Pérez que torpedearía al Barça difundiendo rumores. Lo mejor es que el término lo acuñó en su blog Carles Torras, el marido de Susanna Griso. ¿No es fascinante toda esta «salvamización» del fútbol?

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