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Peter Mandelson: «Una república es inimaginable en el Reino Unido»

«Ningún congreso laborista ha debatido la Monarquía desde 1923», recalca el también conocido como «Príncipe de las Tinieblas» por su influencia en el laborismo británico

Día 24/04/2011 - 09.53h

Fue uno de los ideólogos del «Nuevo Laborismo» que llevó al poder a Tony Blair en 1997. Sirvió en sus gobiernos como ministro sin cartera primero, secretario de Industria y para Irlanda del Norte después. Y le presentó su dimisión hasta dos veces, por un préstamo irregular recibido de un diputado laborista millonario en 1998 y, en 2001, por un presunto tráfico de influencia en la obtención de un pasaporte británico de un empresario indio.

Antipático para las bases laboristas por su perfil liberal, enemistado con la estatista Francia a su paso por Bruselas como comisario de Comercio (2004-2008), era conocido como «El Príncipe de las Tinieblas» por su influencia en los gobiernos laboristas. A Blair se le atribuye la siguiente frase: «Cuando los militantes laboristas aprendan a amar a Mandelson, habré completado mi misión». Es popular y muy respetado, pero no adorado ni a izquierda ni a derecha. La Reina, eso sí, le concedió un título personal (no hereditario) de Barón de Mandelson, y es miembro de la Cámara de los Lores desde 2008.

—¿Cuál es la significación histórica del enlace matrimonial entre el Príncipe Guillermo y Catherine Middleton?

—Desde una perspectiva histórica, la boda será un evento mediático sin precedentes. Cuando el Príncipe Carlos se casó con Diana, la revolución de la información, impulsada por internet, apenas había comenzado. Ahora, esta boda «familiar» será compartida por cientos de millones de personas. Por supuesto, para Gran Bretaña la boda implica otra primicia: un heredero tan directo al trono que se casa con alguien que no viene de la aristocracia. Esto capturará sin duda la imaginación del público, donde el afecto de los británicos por ella ya ha despegado.

—¿Será un evento social o un rito constitucional?

—Es principalmente una celebración del matrimonio entre dos personas que se quieren. La gente entristeció cuando el matrimonio de Carlos y Diana se rompió con tanta acritud. Esta boda servirá para «volver a empezar».

—¿Qué papel juega la Monarquía, desde un punto de vista simbólico y real?

—Incluso para los británicos es difícil de entender hasta qué punto la Reina se sitúa al margen, por encima de la política en el Reino Unido. Trata a todos por igual. En teoría, los ministros gobiernan en su nombre —el Ejecutivo es de hecho el «del Gobierno de Su Majestad»— y la Reina lee documentos del Gobierno, inaugura el Parlamento y en esta cita anuncia el programa político del Gobierno en el discurso anual de la Reina. Y sin embargo, con todo este inmenso prestigio, el Monarca no tiene poder. Ella sólo actúa y habla siguiendo el consejo de sus ministros. De esta manera, el papel de la Reina en la constitución no escrita del Reino Unido opera como un juego de espejos, impecable y nunca cuestionada, que regula cada paso pero que nunca interfiere en su curso.

—¿Puede imaginarse una república británica?

—Al igual que la mayoría de británicos, incluido el Partido Laborista, creo que una república es inimaginable. Ningún congreso laborista ha debatido la monarquía desde 1923. En 1908, el primer líder laborista, Keir Hardie, no fue invitado a la fiesta real anual en el jardín del Palacio de Buckingham. El comité ejecutivo del partido hizo presión para revertir este desaire, y así fue. Desde entonces, nadie ha propuesto seriamente que Gran Bretaña estaría mejor con un jefe de Estado electo con el que tendría que dividir el poder el Ejecutivo.

—¿Carlos o Guillermo?

—Carlos será el próximo Rey y Guillermo le sucederá. Es una monarquía hereditaria. Pero no hay prisa.

—¿Cuáles son los principios de «britanidad» que explican el papel del Reino Unido en el mundo del siglo XXI?

—El activo fundamental es el idioma inglés, la lingua franca de este mundo (lo siento por Francia). Es una ventaja que España entiende bien porque el español es el segundo idioma más hablado. El segundo principio más importante son nuestros valores —la libertad personal, el respeto por el individuo, el Estado de Derecho y la democracia—, compartidos por muchos países y los pueblos asociados con Gran Bretaña a través de la Commonwealth y nuestras conexiones internacionales.

—¿Cuál es el «lado oscuro» del Reino Unido?

—Si existe ese lado oscuro, no es aplicable sólo a Gran Bretaña. Reside en la inseguridad y temor por sus empleos que sienten muchas personas a medida que se acelera la transformación económica con la globalización. Debemos generar más confianza en la globalización mediante la creación de una mayor igualdad de oportunidades en la sociedad. Y Gran Bretaña debe ser muy consciente de su nuevo lugar en Europa y el mundo y evitar la tentación del aislacionismo.

—¿Cree que la crisis afectará a los fundamentos éticos de la sociedad?

—Todos vamos a pagar por la crisis financiera de una manera u otra, a través de una mayor tributación y reducciones en el gasto en servicios públicos e infraestructuras. Será un sacrificio. Pero no debería dañar nuestras instituciones cívicas si esos recortes se ejecutan con cuidado y sensibilidad, y el uso del sector privado y de sus recursos para proporcionar bienes y servicios esenciales para mantener nuestro nivel de vida tanto como sea posible.

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