Córdoba

Córdoba / crimen de rute

El presunto asesino pide perdón y dice estar «muy arrepentido»

Las partes mantienen que disparó a su ex novia «de forma alevosa y para matarla»

Día 12/04/2011

No fue capaz de levantar la mirada para enfrentarse a los ojos de la familia de Carmen y el llanto que le quebraba la voz sólo le dejó pronunciar dos escuetas frases: «Estoy muy arrepentido. No sé cómo me pudo pasar algo así. Pido perdón». Éstas fueron las palabras de M.G.R., acusado de tirotear a su ex novia en septiembre de 2006 en Rute, durante la sexta jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Córdoba.

El principal procesado no fue el único en decir unas palabras al jurado antes de que reciba el objeto del veredicto y dicte su sentencia. M.R.C., presunto cómplice en el crimen, también cogió el micrófono para «jurar» que «yo no le dejé la escopeta a M.G.R. Además, si llego a saber que iba a coger mi arma para matar a esa muchacha, por mí estaría viva. Yo soy inocente», le dijo al tribunal.

A lo largo de la sesión de ayer, cada una de las partes expusieron sus conclusiones. El primero en intervenir fue el Ministerio Público, que consideró «meridianamente probado» que M.G.R. disparó a la chica «con la intención de acabar con su vida y de forma alevosa», ya que «aprovechó las circunstancias del lugar. Ella no pudo escapar, tan sólo correr. Además, apuntó a la parte central del cuerpo y descargó todas las balas», manifestó.

Colaborador

En cuanto a la cooperación de M.R.C., el fiscal señaló que «su declaración ha sido inverosímil, además de orquestada. Tuvo que darle la escopeta a M.G.R. o consentir que la cogiera. Participó de los hechos, ya que no impidió al autor de la muerte que disparase ni ayudó a la víctima».

Finalmente, el representante de la Fiscalía apuntó que «está clara la relación entre los disparos y la muerte de la joven. No cabe otra posibilidad, en base a los informes médicos», y añadió que «además, M.G.R. es una persona normal y no sufre trastorno alguno. Lo prueba que cambió hasta cuatro veces de versión y los testigos apuntan que estaba relajado antes de disparar. ¿Dónde está el trastorno?».

Por su parte, los letrados de la acusación particular se pronunciaron en la misma línea que el fiscal, al igual de los abogados de la Junta y el Estado. Consideraron probada la autoría y la intención de matar.

Las defensas, por su parte, formularon sus conclusiones en base a dos argumentos diferentes. Por un lado, el letrado de M.R.C. se basó en la coherencia en las declaraciones de su cliente. «Además, en un principio no fue arrestado porque no tuvo nada que ver». Así, dijo al jurado que «en la condena no cabe la duda, sólo la certeza» y le invitó a declarar culpable a M.R.C. «si no tienen duda alguna de que le dejó la escopeta a M.G.R.».

Justicia tardía

El abogado del principal inculpado mantuvo que «la Justicia llega demasiado tarde. Si se hubiese celebrado antes el juicio estaríamos hablado de un delito de lesiones».

Con respecto a los hechos, explicó que M.G.R. «llamó a la Guardia Civil, se entregó y confesó los hechos». Por ello, solicita que se contemplen las atenuantes de arrepentimiento, dilaciones y arrebato.

El juicio quedó pendiente del veredicto, que se pasará al jurado mañana para que valore las pruebas y dicte su resolución.

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