Córdoba

Córdoba / Crimen de RutE

Las balas destrozaron la médula y pelvis de la joven, según las peritos

Las forenses creen que la muerte de la víctima está relacionada con las lesiones del tiroteo

Día 08/04/2011 - 09.34h

Los dos proyectiles que M.G.R. disparó contra su ex novia, Carmen Romero, aquel 11 de septiembre de 2006 en Rute, le fracturaron casi todas las vértebras lumbares de la columna y le destrozaron la pelvis, que quedó hecha añicos. Así lo pusieron de manifiesto las forenses que prestaron ayer declaración en la cuarta sesión del juicio.

En concreto, las peritos explicaron que la víctima presentaba cuatro heridas por arma de fuego —dos de entrada y otros tantos de salida—.

El tiro que le seccionó la médula le provocó la consabida parálisis sensitiva y motora. Como consecuencia, sufrió una alteración de los esfínteres —problemas de retención de orina y heces—, lo que le obligó a llevar pañales de incontinencia y sondas periódicas.

Pero, es más; la bala, al fracturarse en su interior y junto con los huesos rotos de la columna, le provocó otras lesiones de gravedad, como perforación de estómago, de intestino grueso, una hemorragia interna y el riñón izquierdo quedó inutilizado.

«De no haber recibido la asistencia médica a corto plazo y una intervención quirúrgica, hubiese muerto en ese momento», dijo la especialista. Los sanitarios lograron prolongar su vida tres años más, ya que Carmen murió en 2009.

En cuanto al segundo proyectil, le penetró a la altura del glúteo derecho y salió por la cara interna del muslo. Éste fue el que le destrozó la pelvis «en trocitos pequeños», dijo una de las forenses.

Según las especialistas, la muerte de la chica «está relacionada» con las lesiones que sufrió como consecuencia del tiroteo. Es decir, que se puede establecer una relación de causalidad entre la agresión de M.G.R. y su fallecimiento.

Es más, las peritos explicaron que las infecciones de huesos que sufrió la joven y que provocaron el choque séptico por el que murió «pudieron desencadenarse por los disparos».

No se disparó sola

Por otro lado, durante la vista de ayer también declararon los agentes de la Guardia Civil que se encargaron del análisis del arma homicida.

Ante el tribunal, descartaron la hipótesis de que el arma se pudiera disparar con sólo rozarla, puesto que «ofrece una resistencia normal, tirando a dura». En cuanto a las diferencias entre balas y perdigones —el procesado, presuntamente, escogió las primeras—, explicaron que «ambas son mortíferas», aunque «la bala hace más daño» a la distancia a la que M.G.R. apretó el gatillo.

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