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Merkel, los verdes y los liberales

Desde 1940, creen Schmidty Kohl, Alemania ha quedado tocada para los próximosquinientos años

Día 07/04/2011

A pesar de las banalidades leídas, Alemania no se separará de Europa. El divorcio es imposible, al menos en este siglo.

Lean el reciente «Bismarck» de Jonathan Steinberg. El canciller dio a los alemanes (varones) el derecho al sufragio, la primera seguridad social de Europa y unificó, bajo Guillermo I, los 39 estados soberanos de la confederación germánica. Los países de origen fraccionario, hechos en el siglo XIX, como Alemania, tienen un férreo sentido de unidad. Bismarck fraguó esa unidad «sin mandar en un solo soldado, sin una mayoría parlamentaria, sin un movimiento de masas y sin previa experiencia de gobierno».

Angela Merkel y su coalición cristiano-liberal acaban de sufrir una dura derrota en Baden-Württemberg. La canciller aguantará. Pero el pequeño Partido Liberal puede naufragar. El hasta ahora jefe de los liberales, Guido Westerwelle, ministro de Asuntos Exteriores, ha dimitido como jefe del partido. Los liberales entraron por mínimo margen en el parlamento regional de Baden-Württemberg, con el 5,3 por ciento de los sufragios. Fue peor la experiencia en Renania-Palatinado, donde no alcanzaron el 5 por ciento, quedando excluidos de representación parlamentaria. A escala nacional, los liberales han incumplido casi todos sus compromisos, fiscales, sociales o energéticos. Tampoco han cumplido sus promesas para Afganistán.

La posición de la señora Merkel es más sólida. Queda tiempo, hasta 2013. Será difícil descabalgarla de la cancillería. Aunque la alianza entre socialdemócratas y Los Verdes aparezca hoy en las encuestas como vencedora.

Alemania sólo tiene sentido en Europa, aunque Europa sea hoy una entidad devaluada. A pesar de su fuerza económica, Alemania no tiene peso bastante frente a China, India, Rusia o Brasil: no tiene tamaño físico ni demográfico. Sólo a la cabeza de la Unión Europea podrá ser oída. En ciertos casos, obedecida.

Alemania y su espíritu casi mueren en 1933-1945. El Reichestuvo a punto de desaparecer en el horror: no en los frentes, sino en la retaguardia. Desde los años cuarenta, Alemania ha quedado tocada —cree el antiguo canciller Helmut Schmidt, coincidente con Helmut Kohl para los próximos quinientos años.

La durísima y flexible estructura de Alemania, lo que los anglosajones llaman resilience, está hecha de recuerdos trágicos y propósitos inamovibles. Sin caer en los lugares comunes, laboriosidad, orden a rajatabla, talento organizativo, capacidad innovadora, Alemania es hoy un ejemplo. Ha crecido el 3,7 por ciento en 2010 y su desempleo sigue bajando, 7,1 por ciento, en un país con fuerte inmigración, sobre todo turca. Los Verdes son un misterio: Japón ha influido, con su golpe de realidad, en el debate nuclear. El átomo ha sido alcanzado. Aquí Merkel ha sufrido una derrota. Los Verdes son hoy un partido en el que se mezclan conservadores y anarquistas, hombres de negocios y funcionarios, profesores y estudiantes, vinculados todos por una cuestión previa, su unidad, su sentido común. Los Verdes gobernaron ya como aliados juniorde los socialdemócratas desde 1998 a 2005. El esfuerzo de Merkel para imponerse en las elecciones de 2013 habrá de ser titánico.

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