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«Mi musa adora la filosofía»

Kurt Elling es una de las presencias destacadas del XXX Festival de jazz de Tarrasa, que empieza el próximo miércoles, donde el cantante interpreta su nuevo álbum, «The Gate»

Día 11/03/2011 - 18.34h
Skip Bolen

En 1995, un cantante de Chicago de apenas veintisiete años, porte de crooner con coleta y una confianza en sí mismo a toda prueba, trazó una línea única en el mundo escaso y mayormente pobre del jazz vocal masculino con Close your eyes, un notable debut para el sello Blue Note, seguido del aún más impresionanteThe Messenger (1997), donde podía oírse una voz ronca y rugosa, con un asombroso rango de cuatro octavas, tan potente en graves como agudos, siempre al borde del grito o del recitado airado, que era capaz de ponerle letra a cada una de las notas de un solo del saxofonista Dexter Gordon.

El hombre se llamaba Kurt Elling y de inmediato se diferenció de esos dos o tres jóvenes cantantes de pop-jazz actuales, que imitan el sonido y la apostura de Frank Sinatra deslizándose limpia y superficialmente por la historia del jazz. Dieciséis años y casi una decena de discos más tarde, con un Grammy en su haber como mejor vocalista de jazz por Dedicated to you(2009), un homenaje a John Coltrane y Johnny Hartman (y múltiples premios más), Elling actuará el 25 de marzo en Tarrasa como parte de su gira europea de presentación de The Gate, su último álbum. El concierto forma parte de la excelente programación del Festival de jazz de la ciudad catalana, cuya trigésima edición arranca el próximo miércoles.

Grabado bajo la égida del famoso productor Don Was, The Gate nos trae a Kurt Elling haciendo suyas canciones de The Beatles, King Crimson, Stevie Wonder y Earth, Wind & Fire, además de obras de Miles Davis, Herbie Hancock y Joe Jackson. «Nunca me opongo a coger material de otros géneros siempre que crea que les puedo aportar algo», dice Elling. «La canción Matte Kudasai, de King Crimson, que da comienzo al disco, siempre me gustó y me pareció un buen lugar para empezar. Pero es más una sensación: yo escucho mucha música y trato de encontrar algo que haya crecido con el tiempo, pero más que nada son melodías que van quedando en tu cabeza. Es un proceso muy intuitivo; no racionalizo ni intelectualizo mis decisiones».

Maestro del «vocalese»

Hijo de un luterano maestro de capilla, Elling cantó en varios coros y estudió música clásica. También se sintió tentado por la academia y se graduó en Historia y Filosofía de la Religión. «Las decisiones creativas son distintas del mundo académico, donde uno existe para analizar, separar, diseccionar. Como cantante, letrista y composición no me serviría de nada desmenuzar la creación para analizar qué hago y por qué las cosas salen así: yo sigo mi instinto. Sí es cierto que luego puedo estudiar mi talento como compositor y corregir, y puedo tomar decisiones más estudiadas, pero eso no es más que una parte muy pequeña del proceso creativo. Si uno analiza demasiado puede confundirse. Lo más importante es escuchar a mi musa. Aunque es cierto que mi musa adora la filosofía».

Uno de los temas de The Gate es Samurai Cowboy, una composición del bajista Marc Johnson a la que Elling le agregó letra. «Para mí eso es verdadero vocalese». Dice. A continuación, la definición del vocalese según uno de sus mejores practicantes: «Es un subgénero contemporáneo de la lírica en el cual el letrista se basa en una grabación previa instrumental definida por una fuerte carga de improvisación, transcribe el solo y escribe una letra que se ciña a los contornos del solo improvisado. El ritmo tiene que ser preciso y está dictaminado por los patrones del jazz contemporáneo improvisado, por lo que tiene un final completamente abierto».

Elling cantando nota por nota, con una letra de su propia composición, el solo de Dexter Gordon en Tanya Jean, el de Wayne Shorter en A Remark You Made o, ahora, el de Marc Johnson: eso es vocalese. «El maestro del vocalese es, sin duda, Jon Hendricks: él inventó una nueva forma de pensar en la letra y en el lenguaje de una canción. Otros grandes fueron Eddie Jefferson, o King Pleasure. Se trata de un estilo muy reciente, que no podría haber existido antes de la grabación magnetofónica. Cuando lo practico, me esfuerzo por darle un sentido nuevo a la composición basándome en la intención del artista original, prestando atención al título, a la atmósfera, a la emoción que me transmite aquella grabación original. En cierta forma, es como atrapar una sombra».

Pasajes y cambios

Además de Jon Hendricks, otro de los grandes ídolos de Kurt Elling, y quizás su influencia más reconocible, es Mark Murphy. En 2002, Elling se dio el gusto de formar Four Brothers, donde compartía el escenario con ellos dos más Kevin Mahogany, iniciativa que algunos compararon con aquellos famosos y operísticos Tres tenores. «Quería compartir un momento con Mark, Jon y Kevin: todos tenemos carreras en solitario, y se me ocurrió que lo más natural sería esa clase de formato, cantar juntos, en armonía y con espacio de brillar individualmente. Fue uno de los mejores momentos de mi profesión».

El disco termina con Nightown, Lady Bright, una composición de Grolnick y Elling en la que este recita un fragmento de La música es mi amante, de Duke Ellington. «Ser un músico de jazz implica investigar la Historia, no sólo recordar las partes bellas, sino también transmitirlas de una manera en que la gente se enamore del género. En cierta manera, un cantante tiene esa responsabilidad, porque son embajadores del jazz ante aquellas personas que no se acercarían a una información jazzística compleja si no estuviera transmitida por la voz humana». Una responsabilidad que no parece alterar el sueño de los jóvenes valores de turno: «Hay muchos cantantes que hacen swing, y no todo el swing se basa en una verdadera improvisación de jazz. Hay cantantes que tratan de ganar basándose en la tradición, y en historias de gloria, hay cantantes a quienes sólo les interesa el éxito comercial, y hay cantantes que son agradables pero no necesarios».

The Gate, título cuya traducción podría ser «la puerta», habla de pasajes y cambios: «Un nuevo productor, una nueva sección rítmica, un nuevo manager: siempre hay un pasaje cuando haces un esfuerzo creativo, pasajes de vida y pasajes de nueva música».

Kurt Elling

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