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Columnas / EL RECUADRO

Las dos varas

No es que existan dos varas de medir. Es que los unos tienen un Rubalcaba y los otros no lo tienen

Día 02/03/2011

HAY, evidentemente, dos varas de medir. Trátase de la vara progre de medir y la vara conservadora. Aunque a la vista de los últimos escándalos estoy por sacar en conclusión que sólo hay una vara: la vara con la que los progres no sólo miden, sino que le dan hasta en el cielo de la boca a los del PP, que tienen una política de comunicación manifiestamente mejorable. Si es que la tienen, que lo dudo. Aquí, por ejemplo, para que la opinión pública hable bien de Esperanza Aguirre, de momento ha tenido que entrarle un cáncer de mama a la pobre mujer. Hay gestiones administrativas y políticas del PP de tal eficacia, austeridad y rectitud que los progres sólo las perdonan con un cáncer, ante el que bajan su vara de medir. De medir las costillas de todo lo huela a PP: leña al mono, que es un facha.

Hay, pues, una vara para medir en Valencia y una vara para medir en Andalucía. Por una sencilla razón: porque en Valencia gobierna el PP y en Andalucía, el PSOE. Lo digo por los trajes y por los ERES. ¿Cuántos valen tres asquerosos trajes de Milano, una mierda de trajes, ni siquiera cortados por el sastre del Rey, sino confección de serie y del montón? Media pringá. ¿Y cuántos cientos de miles de trajes de Milano se pueden comprar con los millones de caudales públicos que se han ido a manos privadas por el sumidero andaluz de Mercasevilla y de los Eres, en el que se ha obrado el milagro asociado de que un señor con el carné, por ser vos quien sois, pase de botones de González Byass a presidente del Consejo Regulador del Marco de Jerez, tras dedicarse a repartir millones entre sus antiguos compañeros de trabajo como el rey mago que tira caramelos? ¿Qué hubiera pasado si en Valencia se descubre que un consejero del PP que trabajó como reponedor en Mercadona se dedica a repartir millones entre sus antiguos compañeros, tras ser nombrado presidente del Tribunal de las Aguas?

Pues todo esto gravísimo que ocurre en Andalucía no ha conseguido el PP que sea un escándalo nacional. La endémica corrupción andaluza, no el flamenco, debería haber sido declarada por la Unesco patrimonio de la Humanidad. Pero No Passsa Nada. Lo importante es la birria de trajes de Camps, que te ve Josemi Rodríguez Sieiro con uno de ellos y no veas la que te lía, por hortera, no por corrupto. Aquí no hay más problema nacional que el guardarropas de Camps, al que literalmente han sacado del armario: del armario donde guardaba los tres tristes trajes de Milano. Voy a lo de siempre: cuando uno del PP mete la mano en la manteca, sale esposado en el telediario, casi con conexión en directo, y lo ven en toda España. Cuando se descubren las mercasevillas de tres en fondo y los eres pringan a medio partido gobernante en Andalucía, No Passsa Nada. En el AVE de Valencia montan los escándalos de Camps y se los llevan a Madrid. En el Ave de Sevilla no montan ni medio ERE, y encima se limpian en las cortinas, nombrando hijo predilecto de Andalucía al Mienmano de Juan Guerra.

Conclusión: el PP necesita urgentemente un Rubalcaba. No es que existan dos varas de medir. Es que los unos tienen un Rubalcaba y los otros no lo tienen. Un virtuoso en el arte de la manipulación y del embuste, el alquimista que convierte las mentiras en verdades, instalado en esa absurda superioridad moral que se arrogan los progres por el mero hecho de serlo.

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