Toledo

Toledo

Emiliano Ramírez Ángel, perdido en el limbo toledano

Día 26/02/2011 - 19.12h
Las ciudades históricas como Toledo, donde el paso del tiempo ha acumulado un gran patrimonio cultural y artístico, corren el riesgo de atragantarse con su abundancia y olvidar en los repliegues de sus densos memoriales a algunos de sus hijos más distinguidos. El escritor y periodista Emiliano Ramírez Ángel en un buen ejemplo de ello. Cuando falleció en 1928, a los cuarenta y cinco años de edad, dejó una extensa obra literaria. Fue amigo de Galdós y Victorio Macho, asiduo a la tertulia de Ramón Gómez de la Serna en el Café de Pombo, redactor jefe de Blanco y Negro y ganador del prestigioso premio «Mariano de Cavia» convocado por ABC. A pesar de que en 1924 el Ayuntamiento de Toledo le concedió el titulo de Hijo Predilecto, su recuerdo se ha diluido en el tiempo y hoy permanece olvidado en el polvoriento desván de la memoria literaria toledana.
Ramírez Ángel junto a Andrés González Blanco, Pérez Galdós y Victorio Macho junto al monumento a don Benito que esos momentos tallaba el escultor palentino
La novela corta y el cuento fue los géneros predilectos del escritor toledano
Almuerzo ofrecido a Ramírez Ángel en la balconada de las Casas Consistoriales el 11 de mayo de 1924 (Foto, Rodríguez)
Emiliano Ramírez Ángel (1883–1928), un escritor reconocido en Madrid y olvidado en su Toledo natal
Asistentes al acto de nombramiento como Hijo Predilecto de Toledo en la Sala Capitular del Ayuntamiento (Foto, Rodríguez)
Homenaje a Ramírez Ángel en el restaurante «Tournée» de Madrid celebrado en febrero de 1919. Tras el escritor, marcado con una cruz en la fotografía original de la época, están los hermanos Álvarez Quintero. De entre el grupo destacan Victorio Macho y Ramón Gómez de la Serna (Foto Zegrí, Diario ABC)
imagen anteriorimagen siguiente

Ramírez Ángel nació en Toledo el 20 de julio de 1883, siendo bautizado en la Iglesia de San Nicolás. Tras iniciarse en el periodismo colaborando en publicaciones toledanas de los primeros años del siglo XX, especialmente en La Campana Gorda, en 1907 se dio a conocer con su novela La Tirana, escrita tres años antes, con la que ganó un premio convocado por La Novela Ilustrada. Este título le abrió las puertas de los ambientes literarios en Madrid, convirtiéndose en fecundo colaborar de revistas como El Cuento Semanal, La Novela Corta o Los Contemporáneos. En sus páginas coincidió con Eduardo Zamacois, Wenceslao Fernández Florez, Carmen de Burgos, Pío Baroja, Ciges Aparicio, José Francés, Concha Espina, Mauricio López Roberts o López de Haro. La publicación de Madrid sentimental, en 1908, perfiló su interés por la capital de España y recibió el respeto y cariño de los madrileños, quienes le acogieron como a uno de sus grandes escritores costumbristas, continuador de cronistas tan señeros como Larra, Edmundo de Amicis o Mesonero Romanos. En 1919 su relato Caperucita López fue ganadora del concurso de cuentos convocado por Blanco y Negro.

Especial fue su relación con Benito Pérez Galdós, convirtiéndose en uno de los fieles a la tertulia que el escritor canario mantenía en los últimos años de su vida en chalecito morisco que su sobrino, José Hurtado de Mendoza, tenía en la calle Hilarión Eslava. En aquellos encuentros, junto a los hermanos Álvarez Quintero promovió la idea de erigir por suscripción popular un monumento a Galdós en el Parque del Retiro, siguiendo unos bocetos realizados por el escultor Victorio Macho. El grupo escultórico se inauguró en enero de 1919, un año antes de la muerte de don Benito. Unos meses después nuestro protagonista se trasladó a Venezuela donde fundó una editorial.

En el año 1923, Emiliano Ramírez Ángel se convirtió en ganador del premio «Mariano de Cavia», que tres años antes había creado Torcuato Luca de Tena, fundador de ABC y Blanco y Negro. Entre los miembros del jurado destacaban Jacinto Benavente y Carlos Arniches. En reconocimiento a ese gran éxito, el Ayuntamiento de Toledo lo nombró Hijo Predilecto de la ciudad, acogiendo el 11 de mayo de 1924 el acto honorífico en su honor, bajo presidencia del alcalde José Benegas. Los asistentes, muchos de ellos llegados desde Madrid junto a periodista toledano, también recorrieron la ciudad tomando un refrigerio en la Posada de la Sangre (unas surtidas bandejas de toledanas y unas jarras de vino de Yepes), visitaron la Catedral Primada y celebraron un banquete de honor en la balconada de las Casas Consistoriales. Cuatro años después la Real Academia le concedería el premio «Chirel» por La Villa y corte pintoresca.

La noticia de su fallecimiento, el 31 de octubre de 1928, fue conocida en Toledo por una llamada telefónica de Santiago Camarasa a la redacción de El Castellano. En su honor se celebraron honras fúnebres en la capilla privada de la Sala Capitular de Ayuntamiento y en la capilla de la Virgen del Sagrario de la Catedral Primada, oficiada esta última por el deán José Polo Benito. Ramírez Ángel dejó una bibliografía con más de cincuenta títulos entre novelas cortas, obras de teatro, biografías, poemarios y cuentos. Aunque Madrid y sus clases medias fueron el eje central de su obra, el periodista no olvidó su ciudad natal. Miembro de honor de la Asociación de la Prensa toledana, describió el encanto de los rincones más singulares de Toledo en trabajos como Callejones o callejuelas toledanas (incluido en una completa guía de la ciudad editada en 1926 con motivo del séptimo centenario de la Catedral) o Toledo desde los cigarrales (Toledo. Revista de Arte, noviembre del mismo año).

Con el paso del tiempo la obra de Ramírez Ángel se percibe como un escritor de reconocimiento popular, que cultivó con maestría el género de la novela corta y el cuento en las coordenadas naturalistas, galantes y costumbristas del primer tercio del siglo XX, conviviendo dignamente con los grandes literatos de la ya consagrada generación del 98 y la nómina de modernistas encabezados por Manuel Machado, Emilio Carrere, Eduardo Zamacois, Francisco Villaespesa o el exuberante Rubén Darío.

Cumplidos ochenta años desde su fallecimiento, sus obras continúan ocupando espacios destacados en los escaparates de las librerías de lance madrileñas, alcanzado algunos de sus textos, como Cuentos de Pototo, precios considerables. Junto a ellos hay dispersa una amplia colección de trabajos en las diferentes publicaciones que dirigió o colaboró como Información, Música, Ilustración. La Esfera o Nuevo Mundo, así como las ya citadas en párrafos anteriores. Mientras tanto en Toledo aún queda pendiente su reconocimiento y reivindicación.

Enrique Sánchez Lubián, escritor y periodista
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
Últimos vídeos

Abogados dicen que al maquinista le podrían caer 7...

Lo último...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.