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Los mismo perros con...

Han vuelto a engañarnos, han sido más listos que nosotros, cuando creíamos tenerlos contra la pared

Día 21/02/2011

SOBRE el futuro de «Sortu», la última «marca blanca» de la izquierda abertzale para poder presentarse a las próximas elecciones, circulan todo tipo de hipótesis. Les resumo las más importantes:

—Será legalizada, al no tener nada que ver con las anteriores versiones (tesis del nacionalismo vasco de todos los colores e incluso de algunos socialistas).

—No será legalizada al verse a la legua que es otra sucesora de Batasuna (tesis de la mayoría de los españoles incluidos los constitucionalistas conservadores).

—Será, desgraciadamente, legalizada porque sus promotores han tenido buen cuidado de ajustarse a los requerimientos exigidos por la ley (tesis de los constitucionalistas de izquierdas).

—Incluso si es ilegalizada, sus miembros aparecerán en las listas de otros partidos legales, como EA o una escisión de IU, bajo las siglas EHE (tesis que empieza a circular en los medios de comunicación próximos a la izquierda abertzale).

Como verán, opiniones no faltan, predominando entre ellas la de que «Sortu» se saldrá con la suya, e incluso que puede ganar en Guipúzcoa, donde esperan contar con los votos nulos en las últimas elecciones.

Imagino que algún lector se estará diciendo: ¿Y para eso sirven los informes contrarios de la Guardia Civil, de la Policía Nacional, de la Fiscalía, a más de las rotundas declaraciones del gobierno y del principal partido de la oposición? ¿Para que volvamos a tener en los ayuntamientos vascos y navarros otra versión pasada por la tintorería de Batasuna? ¡Pues sí que hemos hecho bien las cosas! Supondría que han vuelto a engañarnos, que han sido más listos que nosotros, cuando creíamos tenerlos contra la pared.

Habrá que esperar a la sentencia de los tribunales, confiando en que no se detengan en la letra de la ley y vayan a su espíritu para descubrir la falacia que esconden los estatutos del nuevo partido abertzale: quien «rechaza», pero no condena la violencia de Eta, y quien se opone a sus delitos futuros, pero no a los pasados, está cometiendo un fraude de ley, es decir la está conculcando, al usarla para circunvalar los principios en que se basa. Y si se refugia en un partido ya legalizado, no se legaliza él, sino que ilegaliza al que le acoge, al transmitirle su ilegalidad fundamental. Ya sé que me estoy metiendo en terrenos muy distintos a mis saberes, pero tras haber visto a los expertos emitir opiniones tan contradictorias sobre el caso, me atrevo a emitir las mías, basadas en el sentido común y en el temor a que las argucias jurídicas y las emboscadas políticas nos impidan ver que estamos, una vez más, ante los mismos perros con distintos collares.

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