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El Ejército al poder

Algo ha empezado a moverse en el mundo árabe, un mundo que nos es mucho más ajeno de los que pensamos

Día 13/02/2011

SALE un militar y entra el Ejército. Es lo único que sabemos de Egipto. E incluso eso no lo sabemos del todo. ¿Cómo es posible que Mubarak anunciase una noche que se quedaba, y al día siguiente dimitiera? ¿Le obligaron los militares? ¿Hubo forcejeo? ¿O hubo pacto? Pues todo ha salido demasiado bien para no ser comedia que evitase el drama: Mubarak anuncia que no se va. Antes de que la desilusión cuaje en furia popular, el Ejército asume el poder y le envía lejos de la misma, reconociendo la «legitimidad del pueblo». Y éste estalla en júbilo. Pero fíjense en la diferencia: si Mubarak hubiese anunciado aquella noche su dimisión, hubiera sido el pueblo quien le echaba. De este modo, son los militares. Y en vez de revolución, tenemos orden.

¿Es esto lo que ha ocurrido en Egipto? Sinceramente, no lo sé y, menos, en qué devendrá. Como no lo sabe nadie. Todos esos titulares y análisis que pretenden saberlo reflejan más bien los deseos de sus autores que vaticinios firmes. Hay, sí, precedentes de cambios de dictaduras en democracias. Pero son tantos y tan distintos, según las circunstancias y los desenlaces, que más confunden que orientan. Lo único que sabemos es que algo ha empezado a moverse en el mundo árabe, un mundo que nos es mucho más ajeno de los que pensamos, pese a haber entre nosotros excelentes arabistas. Pero la inmensa mayoría de ellos, por no hablar ya de los enviados de prensa, toman contacto con sólo un fragmento selecto de aquella población, por lo que la idea que transmiten de ella es ínfima. ¿Y el resto, y los millones y millones de campesinos analfabetos, de gentes que viven con euro y medio al día, de los que tienen que emigrar a Europa para dedicarse a las labores que no quieren realizar los europeos, qué sabemos de lo que quieren, sienten y piensan? Seguro que buscan salir de la miseria, pero ¿tienen el mismo concepto de la democracia que nosotros? No lo sé, pero viendo a sus hijos y nietos mantener sus costumbres en los guetos de las ciudades europeas, lo dudo.

Lo único que me atrevo a afirmar es que en el mundo árabe sólo existen dos fuerzas organizadas y potentes: el islamismo y Ejército. El islamismo ha venido representando la tradición y la cohesión social. El Ejército, la modernidad y, curiosamente, la sociedad civil. Siempre, naturalmente, que no caiga en la corrupción y la satrapía, como ha ocurrido a Mubarak y a su familia, dueños de medio Egipto, que les ha llevado a su caída.

Para sucederle, el Ejército se ha adelantado a los islamistas y ocupado el poder. Pero que consigan mantenerse dependerá de que logre satisfacer las ansias de progreso, justicia y libertad de ese pueblo, por el orden que, no ustedes ni yo, sino él quiera.

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