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La Esperanza de Cascos

Cuando el motor de los electores es un generalizado descontento, la novedad cotiza a la alta

Día 25/01/2011
ESPERANZA Aguirre, presidenta de rompe y rasga, le dijo ayer a Félix Rodríguez Madero, en Punto Radio, que Francisco Álvarez Cascos «es el mejor candidato» para optar a la presidencia de Asturias. Parodiando a Ventura de la Vega podría decirse que todo Madrid lo sabía, todo Madrid menos... María Dolores de Cospedal que, como Alejandro Sanz, tiene el corazón partío y anda la pobre con un ojo en Castilla-La Mancha y el otro desparramado por toda España en su estrambótico pluriempleo. Tan poco le ha gustado a la secretaria general del PP la valoración que de Álvarez Cascos ha hecho la presidenta de Madrid que la ha amonestado en público, en una rueda de prensa oficial de los de la gaviota. Si el partido trata así a los próximos y leales, a sus estrellas máximas, ¿qué no hará con los proscritos?
Ignoro el futuro político que le espera a Isabel Pérez —¿Fernández?— Espinosa; pero está claro que, si el justamente indignado Cascos llega a cuajar con el proyecto del Foro Asturiano y concurre a las elecciones de mayo, no llegará muy lejos. El decano de la prensa asturiana, El Comercio, publicaba este pasado domingo su tradicional y acreditado Asturbarómetro y, según sus tablas, si Cascos llega a presentarse a la presidencia del Principado, puede obtener el 42,2 por ciento de los votos, seguido por el PSOE (21,4) y por el PP (18). Así visto, parece que De Cospedal sirve peor los intereses del Partido Popular que Aguirre. Su desdén perjudica un entendimiento que pudiera serle necesario el 22 de mayo. Especialmente si, según la misma fuente sociométrica, el partido que resulta ser el de Cascos obtendría un 38 por ciento en las municipales asturianas y el PP solo el 18. Incluso, en la hipótesis más lejana de unas legislativas, el Foro, o lo que resulte ser, se alzaría con cuatro diputados y dejaría los otros cuatro, mitad por mitad, para el PP y el PSOE.
Cuando el motor de los electores es un generalizado descontento frente a la partitocracia establecida, la novedad —lo distinto— cotiza a la alta y Cascos, como los buenos toreros, no en vano fue crítico taurino en su juventud, sabe arrimarse. Después de sus multitudinarias apariciones en Nava y Mieres, la de anoche en Llanes, un feudo socialista, evidencia que el ex de Fomento está en forma. Después de recordar a los vecinos que la autovía Llanes-Unquera está sin terminar y de provocar el orgullo de ser llanisco les habló de Cajasturias, su incierto futuro y la torpeza con que el Gobierno de Zapatero se enfrenta al problema. Pisa el terrero y es muy capaz, de aquí a mayo, de saludar, uno a uno, a todos los inscritos en el censo astur.
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