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Marine Le Pen y Marina Berlusconi: la ambición vive en casa

La hija menor del líder ultraderechista francés acaba de recoger el testigo de su padre en el Frente Nacional. Las hijas de Berlusconi, por su parte, pugnan por el poder empresarial

Día 23/01/2011 - 17.53h

Antes de suceder a su padre como presidenta del Frente Nacional e instalarse en el paisaje político francés, Marine Le Pen tuvo que romper con una inquietante «guardia pretoriana» y solventar un calvario de graves crisis íntimas y familiares. La más joven de las tres hermanas Le Pen —nacidas del primer matrimonio del patriarca, Jean Marie Le Pen, con Pierrette Lalanne— afrontó su primera gran crisis familiar cuando sus padres se divorciaron con gran escándalo, en 1987, tras veintisiete años de matrimonio. Estudiante de Derecho en uno de los momentos álgidos de la influencia de la extrema derecha francesa, Marine tuvo que soportar el oprobio de ver a su madre posando desnuda para el semanario Playboy.

Aquella venganza materna pudo influir en la atribulada vida íntima de una joven que comenzaba una titubeante carrera política, mientras se iniciaba en la vida laboral y amorosa con poca fortuna. De hecho, Marine no obtuvo su título de abogada hasta los veinticuatro años, tras algún noviazgo y un primer matrimonio fallido con Franck Chauffroy, empresario que colaboraba estrechamente con el FN de un Jean Marie Le Pen que había comenzado él mismo una nueva vida sentimental, ya cumplidos los 60 años, para casarse con una atractiva divorciada belga, Jany Paschos, madrastra con pocas aspiraciones políticas pero mucha presencia física.

Turbulencias sentimentales

El primer matrimonio de Marine entró muy pronto en crisis. Pero encontró consuelo amoroso en brazos de otro militante de extrema derecha, Éric Lorio, que llegó a ocupar cargos de cierta importancia en la burocracia interna del FN. El segundo matrimonio también terminó en divorcio con cierta rapidez, dejando a Marie con tres niños, que ha educado sola, no siempre apoyada por algún compañero sentimental con el que ha ido intentando reconstruir una cierta estabilidad amorosa. Tras el fracaso estrepitoso de sus dos primeros matrimonios, Marine Le Pen decidió no correr más riesgos sentimentales. Y su vida íntima está ahora preservada con una disciplina de hierro, indispensable para lanzarse en la larga marcha de la conquista del poder en el FN fundado por su padre en 1972.

El divorcio de Jean Marie y las tribulaciones de Marine alimentaron, durante años, las oscuras ambiciones de sucesivos delfines. Bruno Megret, viejo lugarteniente, llegó a intentar la secesión, pronto yugulada por los fieles de la familia Le Pen.

Abierta la sucesión del padre, que solo ha abandonado la presidencia de su partido a los 82 años, otro ambicioso personaje, Bruno Gollnisch, se creyó capaz de apoderarse de un partido, el FN, que tiene mucho de feudo familiar. Gollnisch consiguió rodearse de familias influyentes entre la extrema derecha francesa. Los católicos integristas, los racistas y xenófobos más agresivos, las juventudes más violentas y radicales, tomaron partido contra la familia Le Pen, apoyados por una parte importante de la prensa de extrema derecha.

Con temible sabiduría táctica, Marine Le Pen fue desarmando a esos rivales, hasta derrotar a Gollnisch en el último congreso del FN, que marca el principio de una metamorfosis formal de la extrema derecha. Marine Le Pen ha desterrado de sus mitines a la vieja guardia integrista, para dar paso a una «extrema derecha de rostro humano».

Ascenso femenino

De la extrema derecha francesa a la derecha italiana, también en el caso de Silvio Berlusconi, son sus hijas las que mayor protagonismo están teniendo. Aunque ninguna ha llegado a dar aún el paso a la política, sí que han tomado las riendas del poder empresarial de su padre. Marina es presidenta del grupo Fininvest, con propiedades en el sector televisivo (Mediaset), editorial (Mondadori), Banca Mediolanum, deportivo (Milan) y distribución cinematográfica (Medusa Film). La revista económica Forbes la sitúa en el puesto 48 de la lista con las mujeres más poderosas del mundo. Es la única italiana en esa clasificación.

La primogénita del Cavaliere se casó con Maurizio Vanadia, primer bailarín del teatro la Scala de Milán, y tienen dos hijos: Gabriele nace en 2002, Silvio en 2004. Il Corriere della Sera publicó, levantando ampollas, que Maurizio Vanadia había convivido anteriormente con el cirujano plástico Angelo Villa, sugiriendo así que tenía un pasado homosexual. Villa es precisamente el cirujano que ha realizado innumerables retoques en la cara y el cuerpo de Marina, incluyendo los pechos.

El contrapunto a Marina es su hermanastra Bárbara, la rebelde. Tiene 26 años y no se licenció hasta el pasado verano en Filosofía con una tesis sobre el concepto de libertad en la obra del economista y Premio Nobel Amartya Sen. Desde hace unas semanas trabaja en las estancias de mando y gestión del Milan, club propiedad de Silvio Berlusconi.

Bárbara dio hablar por su posición crítica hacia el padre cuando «il Cavaliere» acudió a la fiesta del decimoctavo cumpleaños de Noemi Letizia, cerca de Nápoles, en abril del 2009. En una entrevista a Vanity Fair confesó: «Me ha sorprendido. No creo que un hombre político pueda permitirse la distinción entre vida pública y privada». Hace tan solo un mes, en unas nuevas declaraciones, la primogénita de Silvio Berlusconi y Verónica Lario criticaba los escándalos sexuales del padre: «Creo que sus debilidades han tenido también un efecto en su vida política. Son asuntos que me han amargado. Es obvio que no estoy de acuerdo con cierto tipo de conducta, pero debo creer en la verdad de mi padre».

Los hijos del controvertido personaje que es Berlusconi —con escándalos a los que no habría sobrevivido ningún líder occidental— se han mantenido siempre en una línea de discreción. Sólo en una ocasión se vio desentonar a Marina, fotografiada aparentemente borracha y con un pecho descubierto en un club nocturno de Mónaco. Bárbara también fue fotografiada bajo los efectos del dios Baco, pero el Cavaliere pagó para proteger la imagen de su hija evitando la publicación de las fotos.

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