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¿Hasta cuándo?

Puede llegar el momento en que Europa se harte de garantizar nuestros disparates, y entonces se armará la de San Quintín

Día 16/01/2011
SIENTO decirles que la versión que se ofrece en el exterior de la economía española no es, ni de lejos, la ofrecida desde dentro, y les pongo un par de ejemplos: «Las dudas se dirigen ahora hacia los bancos (españoles), que sufren la resaca de los créditos concedidos durante la burbuja inmobiliaria. Hay también dudas sobre la capacidad de España de mejorar la competitividad y volver a un robusto crecimiento», se leía en el «Financial Times» del viernes, mientras El «New York Times» remachaba: «El foco de los inversores se centra cada vez más en los bancos españoles, expuestos significativamente al colapso del mercado inmobiliario». Algo que confirmaba el principal economista del Citigroup, Willem Buiter: «Los bancos españoles pueden necesitar 150.000 millones de euros, que no aparecerán en sus balances contables, lo que obligará a España a pedir prestado a sus socios europeos».
¿Por qué les cuento estas cosas? No por ganas de aguar la fiesta, sino porque ya está bien de que nos cuenten siempre el mismo cuento. Y que nosotros lo creamos. No es para echar las campanas al vuelo el haber conseguido colocar 3.000 millones de deuda soberana, primero, porque ha sido al interés más alto de nuestra historia. Segundo, porque este año necesitaremos colocar otros 94.000 millones de deuda, a intereses tanto o más altos. Tercero, porque habrá que pagarlos y con el aumento raquítico de nuestra economía no sé de dónde vamos a sacar el dinero, mejor dicho, sí lo sé, endeudándonos más. Cuarto, y último, porque si el mercado nos presta ese dinero no es por nuestra fortaleza sino por saber que está garantizado por la Unión Europea. Pero puede llegar el momento en que Europa, Alemania especialmente, se harte de garantizar nuestros disparates, y entonces se armará la de San Quintín y la de San Quintón.
Pienso que Aznar se equivocó al decir que «estábamos intervenidos de hecho». ¡Ya quisiéramos! Ya quisiéramos, porque de estar intervenidos, a estas alturas ya hubiéramos hecho todas esas reformas que tan urgentemente necesitamos, la laboral, la de las pensiones, la financiera y las demás que el Gobierno viene anunciando, debatiendo, promoviendo, recortando, manoseando, sin atreverse a poner en práctica, no sabemos si por querer que otros se las hagan o por ese suicida optimismo suyo de esperar la recuperación universal que las haga innecesarias. El caso es que hace ocho meses que las anunció, y seguimos sin ellas.
Hace dos años, en un editorial que aún conservo, el citado «Financial Times» advertía: «Cuanto más tiempo tarde España en hacer las reformas que necesita, más costosas y difíciles le serán». Pues ahí nos tienen, en las mismas y presumiendo encima de no ser Grecia, Irlanda o Portugal. ¿Hasta cuándo?
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