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La crisis social de 2011

El proceso de pauperización social quiebra el avance sostenido de España en los treinta últimos años. Así cerrará Zapatero su paso por el Gobierno

Día 29/12/2010
LAS verdaderas consecuencias sociales de la crisis económica van a llegar en 2011, cuando empiecen a coincidir en las ya castigadas economías familiares la cadena de aumentos de precios en servicios básicos, la supresión de ayudas públicas y la desaparición de deducciones. Además, se sumarán el progresivo aumento de la inflación y el incremento del IVA ya vigente desde julio. Este contexto de máxima presión sobre las familias se producirá con los peores pronósticos sobre el desempleo, que continuará en la tasa más alta de la UE, con los efectos inevitables de mantener atenazados ingentes recursos públicos para costear el paro y de seguir lastrando el consumo y, por tanto, el relanzamiento de la actividad económica. A partir de enero de 2011 se producirá una concurrencia de factores económicos que permiten temer una crisis de empobrecimiento social. Suben las tarifas de la luz, en buena medida para pagar los errores de la política energética del Gobierno, y del gas. Sube el precio del transporte público. Y subirá el coste de la vida por una inflación que aumenta aunque baje el consumo. Mientras tanto, las familias ya no se benefician de la deducción de 400 euros, los parados de larga duración no recibirán los 426 euros al mes, las madres no percibirán el «cheque-bebé» y los compradores no tendrán más deducciones por vivienda. Sin perspectiva de que los desempleados tengan empleo y de que lo conserven quienes lo tienen, el horizonte de 2011 va a ser dramático para amplios sectores de la sociedad española cuya subsistencia diaria pende del débil hilo de una nómina precaria o de una ayuda pública. Hablamos de un proceso de pauperización social que quiebra el avance económico sostenido de España en los treinta últimos años. Así cerrará Zapatero su paso por el Gobierno.
El impacto de la crisis en el nivel de vida de la sociedad española es desproporcionadamente negativo en comparación con otros países con los que competíamos en el podio del bienestar. No vale ahora compararse con Grecia, cuando hasta hace poco Zapatero anunciaba que habíamos adelantado a Italia en renta por ciudadano. Cada día hay más españoles en la pobreza. Y cada día la denostada Iglesia Católica da de comer a más ciudadanos, que no tienen otra opción que acudir a la milagrosa labor humanitaria de Cáritas y de cientos de parroquias en todo el territorio nacional. Dato que ahora, en plena Navidad, nadie debería olvidar.
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