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A ojo de buen cubero

Todo el mundo sabe, incluso en el PSOE, que Zapatero no es capaz de ver venir los problemas, y menos de enfrentarse a ellos

Día 17/12/2010
EN sus tiempos de director adjunto de la CIA, el general Vernon A. Walters aseguraba que el espionaje, tal y como se cuenta en las películas y en las novelas, es una invención literaria. La lectura inteligente de los periódicos de un determinado lugar, aunque no brille en él la libertad de prensa, decía también, genera más información fiable y útil que el trabajo de unas cuantas docenas de agentes de campo convenientemente procesado por analistas especializados. Así debe de ser a juzgar por muchas de las «sorprendentes» revelaciones que emanan de los papeles del Departamento de Estado de los EE.UU. que, pirateados por Wikileaks, vienen publicando cinco grandes diarios mundiales y construyendo un culebrón periodístico de interés tan cierto como tan incierta fiabilidad.
Según esos papeles que, en España, difunde El País, en octubre del año pasado la mismísima Hillary Clinton pidió información a la Embajada norteamericana en Madrid sobre la «credibilidad» de la política económica del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Previamente, los servicios de la Embajada ya habían informado de que la vicepresidenta Elena Salgado es una persona «seria, muy trabajadora, solvente y ambiciosa». El análisis del equipo del embajador Eduardo Aguirre informó a la Secretaría de Estado que una de dos: «O Zapatero minimiza intencionadamente el problema o no se da cuenta de su gravedad». Santa Lucía no protegió adecuadamente a quienes analizaron los antecedentes y capacidad de Salgado; pero se esforzó con los escrutadores de Zapatero y les permitió conocer lo que ya todos sabíamos por estos pagos.
Piruetas como estas nos empujan a perder el respeto a las grandes potencias mundiales y a sus poderosos aparatos de poder. Sus «descubrimientos» se pueden discernir a ojo de buen cubero. No hacen falta superagentes especiales ni finísimos analistas para saber que Salgado, orensana fina y política recalcitrante, es veterana en el trabajo político y sus obras más brillantes son el dejarnos sin fumar y sentar las bases, como responsable de la Fundación Teatro Lírico, de la pequeña catástrofe en que se ha convertido el Real. Aparte de lo de la Economía. Hay en eso toda una desproporción de medios para alcanzar un nivel mostrenco de conocimientos. Todo el mundo sabe, incluso en el PSOE, que el sobrevenido Zapatero no es capaz de ver venir los problemas y menos todavía de enfrentarse a ellos. Tanto es así que se puede pronosticar que no renovará como presidente en 2012. No por los méritos de Mariano Rajoy y los de la gaviota, sino por el instinto de conservación que anima a los viejos militantes socialistas.
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