Cultura

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«Guión» y «truhán» serán falta de ortografía, pero no el «sólo»

Solamente serán correctas «guion» y «truhan» sin tilde, según la nueva edición de la Ortografía, que se presenta hoy

Día 16/12/2010 - 17.01h
«Soy un señor, soy un tru-hán». Desde hoy mismo, al genial e inimitable Julio Iglesias le podrían poner una falta de ortografía en toda regla por acentuar la palabra truhan, en la que se produce diptongo y no hiato, por lo que queda convertida en monosílabo y como tal no lleva tilde. «Bueno, pero reconozcamos que hay cantantes especialmente enfáticos», bromeaba (pero de forma clarividente) Víctor García de la Concha, Director de la Real Academia Española, durante la presentación ante la Prensa, en la sede de la institución, de la nueva Ortografía, que viene a corregir y aumentar la de 1999. Publicada por Espasa, la primera edición es de 85.000 ejemplares y sale a la venta al precio de 39,90 euros. Los Príncipes de Asturias presidirán hoy la presentación oficial del volumen.
EFE
El director de la Real Academia Española durante los últimos doce años, Víctor García de la Concha
Como explicaba De la Concha, la Ortografía «es la articulación del pensamiento». De ahí su importancia en la urdimbre de la lengua. Importancia que viene de antiguo. «Una de las principales calidades, que no solo adornan, sino componen cualquier idioma es la ortografía —se escribía ya en 1726 en el Diccionario de Autoridades—, porque sin ella no se puede comprender bien lo que se escribe, ni se puede percibir con la claridad conveniente lo que se quiere dar a entender».
La anterior edición se realizó en 1999 y fue la primera que, además de contar con el refrendo de todas las Academias de la Lengua Española, fue presentada antes al otro lado del Atlántico, que en España. Tres años después, tras el Congreso de la Asociación de las Academias celebrado en Puerto Rico, se creyó necesaria una revisión (¡ojo, no una reforma exhaustiva!) de la Ortografía. Se pusieron manos a la obra, el Departamento de Español al Día de la RAE redactó los primeros borradores y se creó la Comisión Interacadémica que debía llevar el proyecto adelante. Ocho años después, la Ortografía ya está en la calle. Una edición, según García de la Concha, «basada en tres grandes principios: el fonético, de equivalencia entre las voces y las letras; el etimológico de origen de las palabras; y el principio básico del uso», que como dijo el clásico, «más puede el uso que los césares», y como también subrayó Antonio de Nebrija: «El tiempo es maestro».
Coherente, exhaustiva, empírica y razonada
Estamos ante una obra que, a sabiendas de que la ortografía sirve como factor de unidad y de contención contra la dispersión y una evolución descontrolada del idioma, es según sus creadores, «coherente, exhaustiva, razonada y moderna, basada en principios empíricos y científicos, en la que se evitan tecnicismos y expresiones de difícil comprensión». Y es por fin, panhispánica, porque como subraya el Director de la RAE, «apremiaba una ortografíía hecha por todos». Salvador Gutiérrez Ordóñez, Académico y coordinador del proyecto, resumió así sus líneas generales: «Con respecto a la de 1999, el primer cambio es de peso y de volumen, pero hay también muchas razones y porqués. Hemos tratado de hacer una ortografía razonada, donde todo esté justificado, y que satisfaga el principio empírico. Los pequeños cambios introducidos son, sencillamente, para que sea más coherente, porque la de 1999 dejaba demasiadas sombras y espacios en blanco. Es, además, una ortografía de todos, nacida de y para la unidad del español».
Ayer, durante la presentación, se insistió una vez más en que la mayoría del contenido de la Ortografía son «recomendaciones», sobre todo con vistas a las futuras generaciones y a los docentes. Las más representativas pueden resumirse en las siguientes: desaparición de consideración de ch y ll como letras del alfabeto; denominación de las letras, ya saben, la recomendación de sustituir la i griega por ye; la eliminación de escritura opcional de tilde en monosílabos con diptongo ortográfico, por lo que dejan de acentuarse (la tilde en ellas ya es falta de ortografía) palabras como guion, hui, riais, liais, truhan, guio, crie... es una de las imposiciones del nuevo texto; vuelve a recomendarse no usar tilde en pronombres demostrativos y en el adverbio solo, como la propia Academia ya viene haciendo en sus textos desde 1959.
Parece que no es para tanto, pero eso no impidió que hace unas semanas se produjera un intenso debate sobre algunas de ellas, incluso en la calle y los foros de Internet. Debate que García de la Concha calificó de «irreal». Eran «ejemplos sueltos» para el Director de la RAE, «que no tenían nada que ver con esta Ortografía totalmente científica, casuística y sistemática». «Noticias desenfocadas», en palabras de Gutiérrez Ordóñez. Alfredo Matus, Director de la Academia Chilena de la Lengua, aún fue más lejos: «Son buenos el revuelo y el escándalo que se organizaron. Y es lógico, porque la ortografía nos atañe desde nuestros primeros pasos y nuestras primeras letras. Desde el acta de nacimiento hasta el acta de defunción. Porque, como decía Octavio paz, «también somos escritura».
A aplicarse, pues, conciudadanos. Ante la duda, ya tienen a mano (en 2011 se editará la versión resumida y manejable) las casi ochocientas páginas de la nueva Ortografía.
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