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La Junta defiende su actuación y echa en cara a los vecinos que vivan junto al río

Tejada recula y afirma que «no hay que buscar culpables fáciles», pero cuestiona algunos desembalses

Día 10/12/2010 - 09.27h
Un paso adelante y otro atrás. Así puede resumirse la actitud adoptada ayer por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba, respectivamente, al juzgar su propia actuación en el aumento del caudal del río Guadalquivir que ha ocasionado inundaciones en varios puntos de la provincia y del término municipal de la propia capital. Mientras la Administración autonómica defendía su actuación y huía de la autocrítica, el equipo de gobierno casi se desdijo de sus críticas hacia la Junta, a la que había acusado de no comunicarle lo que sucedía.
Se refirió además a la denuncia de los parcelistas, y su frase fue la misma que en febrero: «El río cada cierto tiempo saca sus escrituras; forma parte de nuestra cultura y aquí debemos aprender a convivir con él», con lo que indirectamente aludió a la responsabilidad de quienes han instalado su casa en las proximidades del cauce y en quienes lo han consentido.
La delegada del Gobierno autonómico en Córdoba, Isabel Ambrosio, no rehuyó las críticas del Consistorio, que había acusado a la Junta de no haberle notificado la gravedad de la situación. Lo hizo recordando el protocolo que se sigue en este tipo de situaciones, y que comienza en el momento en que el Servicio Andaluz de Información Hidrológica (SAIH) percibe el alto nivel del agua en los pantanos y en las cuencas de los ríos y da aviso al Centro de Coordinación de Emergencias, que a su vez da cuenta a lo que sucede de los Ayuntamientos implicados.
En el caso de Córdoba capital, el Cecem avisó «entre las 12.52 y las 12.54 horas» del pasado lunes, 6 de diciembrem a la Policía Local, los Bomberos y el Ayuntamiento de Córdoba. «Es lo que pasó con todos los consistorios de las cuencas del Guadalquivir y del Genil».
Conversación con el alcalde
Hubo una segunda comunicación ese mismo día, a las 22.10 y una tercera poco después, ya en la madrugada del martes día 7, cuando comezaron las inundaciones, a la 1.15. «A lo largo del lunes, yo personalmente estuve hablando con el alcalde y con el reponsable de Seguridad anunciándole los datos que teníamos y las precipitaciones», confirmó Isabel Ambrosio, que recalcó que a partir de ahí lo que queda «es interpretar los datos y saber cuál es el operativo necesario».
En el caso de las lluvias de esta semana, el operativo comenzó a funcionar el lunes 6 de diciembre a las 23.15, según los datos de la delegada del Gobierno. Y además, a su juicio, este operativo funcionó: «Se desalojó a tiempo, todas las pérdidas fueron materiales y no hay daño para las personas».
Frente a este paso adelante de la Junta, el gobierno municipal lo dio atrás y rehuyó la confrontación con la Administración autonómica. El portavoz de Izquierda Unida, Francisco Tejada, aseguró que «no se pueden buscar soluciones ni culpables fáciles», con lo que rehuyó nuevas críticas. Después reconoció que la comunicación con la Junta de Andalucía «fue fluida desde el martes, pero hasta el día 6 a las 22.30 no hubo comunicación». Tejada desmentía así las palabras de Isabel Ambrosio, que aseguró que había comunicación anterior, al mediodía del lunes, aunque se confirmaba la llamada de aquella noche.
Sí hubo quejas del Ayuntamiento por la apertura de compuertas de los pantanos de San Rafael de Navallana y Bembézar en la tarde y noche de ayer, lo que provocó que el nivel del agua volviera a subir. La delegada del Gobierno lo justificó en las intensas lluvias de la tarde del día 8 en el norte de la provincia, que terminaron de colmatar las dos presas. «En Navallana se recibían 1.400 metros cúbicos por segundo, una cifra histórico, y se empezó a desemblasar de forma gradual», recordó, mientras que el embalse de Bembézar tuvo que soltar durante seis horas hasta 600 metros cúbicos por segundo. «Los municipios de Córdoba, Villafranca y Palma del Río fueron avisados en tiempo y forma», defendió Isabel Ambrosio.
La delegada defendió la actuación de la Agencia Andaluza del Agua en este asunto, e insistió en que durante todo el verano se han hecho desembalses» como consecuencia de las intensas lluvias del invierno. «Hay que tener un equilibrio entre el agua que se reserva en pantanos y presas, porque se tiene en uso para consumir y hay que tener unas garantías», afirmó.
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