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Columnas / MONTECASSINO

Más pobres, menos libres, nada soberanos

Hemos penetrado en territorio ignoto, todos tememos que repleto de trampas, amenazas y otras sorpresas desagradables

Día 23/11/2010
IRLANDA va a ser un protectorado de la Unión Europea. Este pequeño país europeo que ha sido durante bastantes años uno de los modelos de expansión y crecimiento se ha equivocado en su forma de afrontar la crisis bancaria. Y lo va a pagar muy caro. Cede su soberanía fiscal y en política económica, que es casi todo, a cambio de cerca de 100.000 millones de euros que además tendrá que devolver. Al menos parcialmente, aunque cierto es que nadie sabe aún cómo ni cuándo. Ayer, la edición digital del Frankfurter Allgemeine Zeitung, que suele ser portavoz de la ortodoxia financiera alemana, criticaba la premura con la que la Unión Europea se ha lanzado a imponer al Gobierno de Dublín esta intervención de rescate. Y se planteaba dudas sobre la viabilidad política y social de este tipo de protectorado extranjero sobre una sociedad marcada históricamente por la dominación exterior, en referencia a la británica. Hemos penetrado en territorio ignoto, todos tememos que repleto de trampas, amenazas y otras sorpresas desagradables. De momento, la intervención se ha llevado por delante al Gobierno irlandés. El minoritario Partido de los Verdes ha abandonado la coalición y exige elecciones en enero para poner fin a una legislatura que debería concluir en mayo del 2011. La pérdida de soberanía fiscal por parte de Irlanda va a tener —según todos los indicios— una de las primeras víctimas en su régimen fiscal para sociedades, que es uno de los principales atractivos de la economía de este país. Se plantea la duda si no estaremos asistiendo a una ayuda impuesta que arrebata a Irlanda la posibilidad de recuperación a medio plazo. Y está claro que a partir de ahora la población irlandesa considerará responsable de todas sus dificultades económicas a esa «ocupación extranjera». El potencial de resentimiento político y de hostilidad hacia la Unión y su moneda es por ello infinito a no ser que asistamos a una recuperación tan milagrosa como improbable.
¿Y nosotros? El Frankfurter Allgemeine no solo criticaba las prisas en imponer la ayuda a Irlanda. Sentenciaba que «Portugal y España están en una situación general económica sensiblemente peor que Irlanda». Es muy triste pero también muy cierto y lógico que hay quienes creen que nuestra economía estará mejor en manos de cualquiera que no sea el Gobierno que tanto ha contribuido a hundirla a su actual estado de postración. La realidad muy dura es que, como demuestra el caso irlandés, la política de normalización que emprenda la UE se hará en consideración del bien común europeo, no de los intereses particulares del país intervenido. Y en caso de conflicto, nadie lo dude, con las soluciones que menos perjudiquen a los más poderosos. Nuestro Gran Timonel parece ansioso por darles la razón a quienes consideran inútil esperar una reacción apropiada de España mientras él no haya desaparecido de escena. Hace 48 horas le preguntaba el diario El País: ¿Van a hacer falta más recortes? Respuesta: «No hay ninguna previsión de que hagan falta más recortes». Insistía el muy bien intencionado entrevistador: ¿Eso es no? ¿O es no con los datos que hay encima de la mesa? Respuesta: «No, con la situación actual. No, con el escenario que contemplamos para el 2011. No, con las medidas adoptadas. No». Es decir, vamos por buen camino. Aun no está seca la tinta y las respuestas del presidente son ya mala broma. «Siempre ha habido confianza con la economía española», nos añade. Nunca defrauda este hombre. Nos ha hecho más pobres y menos libres. Y pronto apenas dueños de nosotros mismos.
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