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España podría tener 666.800 parados menos, según el patrón del Nobel 2010

Un estudio aplica el modelo económico recién premiado a España y sostiene que una reforma laboral más profunda al inicio de la crisis hubiera evitado un tercio del nuevo desempleo

Día 13/10/2010 - 09.17h
Ya está comprobado y las cuentas cuadran. El método matemático premiado este lunes con el Premio Nobel de Economía funciona y sus conclusiones —que los subsidios por desempleo y la rigidez en la contratación y el despido aumentan el paro— coinciden con los males del caso español. Los prestigiosos economistas Samuel Bentolila, Juan José Dolado, Pierre Cahuc y Thomas Le Barbanchon han aplicado la fórmula galardonada al mercado del trabajo de España y el resultado es que el Gobierno ha afrontado el drama del paro tarde y mal. Que de haberlo atacado al inicio de la crisis y eliminando la dualidad laboral, siguiendo el modelo de países como Francia o Alemania, la tasa de desempleo sería ahora solo del 16,5% —no del 20,5%— y 666.800 personas conservarían todavía su puesto de trabajo.
EFE
Fila ante una oficina de empleo
Los cuatro —autores del análisis «Paro y empleo temporal durante la crisis: una comparación entre Francia y España» al que tuvo acceso este diario y que será presentado en público a finales de este mismo mes— han comparado la situación laboral de España y de Francia a partir del patrón distinguido con el Nobel de 2010 y el resultado es que, con unas prestaciones por desempleo y una negociación salarial similares, el paro registrado en España durante la crisis se disparó del 8% al 20,5% de la población activa, mientras que en Francia apenas subió dos décimas, hasta el 10,1%. El motivo, según este estudio, es que la diferencia entre los costes de despido de los trabajadores indefinidos y temporales es mucho menor en el caso francés.
En otras palabras: los empresarios españoles no son capaces de transformar los contratos temporales —destinados a fomentar la inserción laboral— en fijos porque los costes de rescindir estos últimos son muy elevados en comparación con lo «barato» que resultan los empleados temporales. Así, las compañías optan antes por el «encadenamiento» de esos trabajadores a tiempo definido, que entran y salen continuamente del mercado laboral. La dualidad como fórmula para promover la creación de puestos de trabajo se convierte de esta forma en una máquina de destrucción de empleo, No sucedería los mismo en el caso de Francia —y otros países como Alemania—, donde esa «brecha», dicen los autores, entre el coste de un contrato y otro es mucho menor, facilitando la conversión del contrato temporal en indefinido. «Adoptando la regulación francesa al comienzo de la crisis, estimamos que se podría haber evitado entre un 50% y un 60% del aumento de la tasa de desempleo que ha tenido lugar en España durante 2008 y 2009», explican los cuatro economistas. El trabajo, sin embargo, no ha tenido en cuenta factores particulares del caso español como el alza de la población activa o el peso de un sector tan dañado por la recesión como la construcción. De computarlos, ese porcentaje de aumento del paro en España sería de un tercio inferior, concreta Samuel Bentolila. Esto es: uno de cada seis trabajadores conservaría actualmente su empleo. Y de los 4.017.763 desempleados registrados en septiembre por el Ministerio de Trabajo, el antiguo Inem pasaría a registrar ahora solo 3.350.963 parados.
Temporales para todo
Una de las conclusiones del estudio es la mala regulación que existe en España en torno al contrato temporal. «Mientras en Francia su uso está muy limitado, por ejemplo a las sustituciones, en nuestro país la ley es tan poco clara que se ha generalizado y se utiliza para todo», explica Florentino Felgueroso, profesor de economía de la Universidad de Oviedo. Felgueroso, es miembro del grupo de «los cien» , responsable del destacado «Manifiesto» laboral que apoyaron en 2009, entre otros, el presidente de la CNMV, Julio Segura, o el actual secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa. Este grupo, al que también pertenecen Bentolila y Dolado, defiende la puesta en marcha de un contrato único en España, que reduzca los actuales desequilibrios entre los trabajadores.
Subsidios progresivos
El método de los Nobel económicos de este año, Peter Diamond, Dale T. Mortensen y Christopher Pissarides, demuestra además que los subsidios por paro, si son muy generosos y se prolongan demasiado en el tiempo, «acomodan» al desempleado, que se resiste a intentar reengancharse al mercado laboral. Al respecto, Felgueroso propone prestaciones «óptimas»: elevadas al principio, para que el trabajador que acaba de perder su empleo pueda afrontar sus obligaciones, y con reducción progresiva para incentivar la búsqueda de un nuevo trabajo.
Quizá así podría España dejar de ser, como es ahora, «líder» en desempleo en la OCDE. Según informó ayer la organización, España, con un alza de dos décimas, fue el país en el que más creció el paro en agosto, frente a la tendencia media que descendió una décima. El 20,5% de desempleo registrado por nuestro país se coloca 12 puntos por encima de la media (8,5%), y a distancia de Eslovaquia, segunda con un 14,6%, Irlanda (13,9%), Hungría (10,9%) y Portugal (10,7%).
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