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Las primarias rompen el PSM

Gómez vence a Jiménez pese a tener en contra a la mitad de los militantes: de los 14.600 que ayer votaron, 7.000 no lo querían como rival de Aguirre

Día 04/10/2010
EFE
La escisión entre la militancia de base en el PSM ha sido más que significativa
Tomás Gómez no olvida. Y, además, no suele encajar muy bien las críticas. Mucho menos las traiciones. El líder del PSM se impuso ayer a Trinidad Jiménez en las primarias socialistas por sólo 545 votos de diferencia: 7.596 por 7.051. Será, por tanto, el rival de Esperanza Aguirre en las elecciones autonómicas de mayo. Ya lo decía él desde hace más de un año: «El candidato voy a ser yo». Tenía razón. Lo que nadie podía imaginar entonces es que el camino para llegar a la meta fuera a estar plagado de tantas curvas y obstáculos. Mucho ha tenido que dejar Gómez por el camino para conseguirlo. Muchos sapos ha tenido que tragar para alzarse con la victoria.
Aunque no lo vaya a decir públicamente, el secretario general de los socialistas madrileños está dolido con el comportamiento de muchos. En privado comenta que los dos últimos meses que le ha tocado vivir no se los desea a nadie. En apenas sesenta días el líder del PSM ha visto cómo casi la mitad de su partido en la región (7.051 de los 18.000 militantes socialistas) le ha dado la espalda. En muchos de estos casos, le habían jurado amor eterno pocas semanas antes.
Es lo que tiene la política. Muchas primarias, mucha fiesta de la democracia, pero el resultado es que el PSM ha acabado partido por la mitad. Roto. Dividido. El ya oficialmente candidato socialista a la Comunidad de Madrid se apresuró ayer a avanzar que está deseando volver al trabajo para «lograr recomponer la unidad del socialismo madrileño». Mucho trabajo le espera por delante para conseguirlo.
De todas formas, Tomás Gómez no se va a esforzar demasiado con algunos casos concretos. El líder del PSM le ha puesto la cruz a ciertos alcaldes de la región que caminaron con él de la mano en estos tres años al frente del partido, pero que no dudaron en darle la puñalada cuando Ferraz tocó arrebato. Especialmente dolorosa fue la traición de Pedro Castro. Al alcalde de Getafe —también presidente de la FEMP— se le llenaba la boca diciendo que «Tomás y yo somos uña y carne. Nadie nos va a poder separar». Cuando se convocaron las primarias Castro se fue con Jiménez porque Gómez «se está convirtiendo en el candidato de la derecha».
Eso Tomás no lo va a olvidar nunca. Como tampoco los desplantes de los regidores de Fuenlabrada (Manuel Robles), Leganés (Rafael Gómez Montoya) y Coslada (Ángel Viveros). Un miembro eufórico de la candidatura del vencedor no podía ser más gráfico en su análisis: «Para las elecciones de 2011 estos cuatro van a ser candidatos, pero ya veremos lo que ocurre después. Nadie da un duro por ellos». Es sólo un ejemplo de que, aunque las primarias ya hayan acabado, las heridas siguen abiertas en el seno del partido socialista de Madrid.
Como buen bombero torero, Gómez quiso ayer comenzar a controlar las brasas nada más conocer su victoria. «Desde ahora ya no hay dos vertientes en el PSOE sino un solo equipo. Ya no somos una opción u otra, somos un solo partido». Además, quiso que sus primeras palabras fueran de agradecimiento a la campaña que ha hecho Trinidad Jiménez. «Es una mujer y una compañera que es una excelente persona —comentó—, una excelente socialista y una excelente política. Ha sido una rival formidable, ha despertado muchas ilusiones y esperanzas y tiene un sitio importante en el corazón del PSM».
De las buenas palabras, pasaron después a los gestos cuando Trinidad Jiménez y Jaime Lissavetzky se presentaron en la sede del PSM, en la plaza del Callao, al filo de los once de la noche. Allí pudieron felicitar en persona al vencedor. Esa era la foto que estaba esperando ver todo el socialismo.
El mejor mensaje
En los últimos días, los equipos de ambas candidaturas comenzaron a trabajar en esta imagen. «Era el mejor mensaje que podía mandar el PSOE a su militancia: ya estamos otra vez juntos persiguiendo el mismo objetivo de ganar la Comunidad», comentan desde la plataforma de apoyo a Gómez.
El resultado de las primarias confirman que a Tomás Gómez le va a costar aglutinar de nuevo al PSM, sobre todo en algunos distritos y municipios de la región. En la capital, Jiménez ha conseguido una importante mayoría en zonas como Hortaleza y Ciudad Lineal, donde la diferencia a favor de la ministra es de 60 a 40. En el resto de la región ocurre algo similar en municipios tan relevantes como Getafe, Leganés, Móstoles, Coslada y Algete. Mucho más significativo es el triunfo de Jiménez en Las Rozas y Collado Villalba, donde la diferencia llega al 75%.
En estas zonas le espera un arduo trabajo por delante al nuevo candidato socialista a la Comunidad de Madrid. Candidato porque, desde ayer, ya lo es por imperativo de las urnas. A pesar de ello, todavía hay gente dentro del PSM que no se atreve a cantar victoria. Enfrentarse al aparato no resulta fácil ni antes ni, sobre todo, después de afrontar unas primarias.
En la mente de todos todavía está muy reciente el duelo entre Borrell y Almunia de 1998. Ganó Borrell —sorprendentemente— al candidato de Ferraz. Pero al final fue Almunia el que acabó siendo el candidato del PSOE a las elecciones de 2000 ya que, de forma sospechosa, el ex ministro de Obras Públicas acabó implicado en un escándalo por fraude fiscal. Por eso, ayer por la noche, un militante pro-Gómez todavía no las tenía todas consigo. «Todavía no se me ha olvidado esa frase de Rubalcaba que dijo que la actitud de Tomás al decir no a Zapatero iba a tener consecuencias».
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