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Columnas / MONTECASSINO

Leninismo«bienpagao»

Ahora es cuando los españoles van a ver lo que se ha criado en la ciénaga sindical

Día 23/09/2010
VAYAN haciéndose a la idea de que sean los que fueren los servicios mínimos pactados, los sindicatos verticales desmandados van a portarse como la hija de papá rico a la que se le niega por primera vez el capricho. Es decir, arañará a la doncella, insultará al chófer, romperá los muebles y aterrorizará a todo el que se le acerque. Y que papá, que es el Gobierno, va a tener serias dificultades para impedir que la niñata aterrorice a los hermanos y niños del barrio. Los sindicatos llevan días amenazando a toda la ciudadanía con una tranquilidad y un desparpajo dignos de mejor causa. Esa especie de gracejo mafioso —«por supuesto que queremos parar Madrid»— que les sale ahora a Cándido Méndez y a Ignacio Fernández Toxo no es sino un intento malogrado de darle un toque castizo a lo que es un masivo intento de intimidación a la sociedad española en general y a los trabajadores en particular. Esta operación de todo un aparato de funcionarios más o menos paniaguados y privilegiados para atemorizar a los ciudadanos de cara al 29 de septiembre está ya rozando mucho la línea de lo tolerable por un Gobierno cuyo deber es defender la libertad de todos. Cuando anuncian que su objetivo es parar Madrid y todas las ciudades españolas con sus piquetes, dejan claro que no esperan que la capital y todas las demás ciudades queden paralizadas por voluntad propia. Sino obligadas por la santísima voluntad de sus peculiares burós políticos, sus cuadros de liberados sovietizados y sus bandas de matones que llaman piquetes informativos.
Durante tanto tiempo han estado los líderes sindicales jugando a ser ministros que ahora no soportan que los hayan echado de esa enorme casita de muñecas (perdón) y muñecos que es el Consejo de Ministros de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Le habían cogido gusto a la moqueta. Y nos habían acostumbrado ya al atónito paisanaje español a ver a un personaje como Cándido Méndez explicándonos en una conferencia de prensa los detalles de la política económica del Gobierno. O haciendo disquisiciones sesudas sobre las reformas de las finanzas internacionales. Como aquí estamos curados de espanto, nos consolábamos con la certeza de que no sabrían menos que el presidente estos dos personajes que un día se hacen los abuelotes sabelotodo y otros, comisarios políticos de la checa de Riscal. Ahora es cuando los españoles van a ver lo que se ha criado en la ciénaga sindical. Poco tienen que ver con aquel sindicalismo de Nicolás Redondo Urbina y Marcelino Camacho, de líderes que conocieron la cárcel pero apenas hablaban de ellas. Que estaban empeñados en el diálogo social y en paliar la conflictividad en épocas de duras reestructuraciones industriales. Estos no. Ya han desplegado todo su matonismo leninista para amenazar a los españoles con más problemas de los que tenemos, si no nos plegamos a su voluntad. Amenazan con secuestrarnos y presumen de tener bandas dispuestas a ello. ¿No va a hacer nada el Ministerio del Interior? ¿Y la Fiscalía?
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