Las rapaces necrófagas evitan la incineración de miles de toneladas de carroña, lo que supone el ahorro de millones de litros de fuel oil.

Las rapaces necrófagas evitan cada año la incineración de miles de toneladas de animales, lo que evita que 193.000 toneladas de CO2 acaben liberadas en la atmósfera.

En España se generan cada año 380.000 toneladas de carroñas, de las que unas 150.000 corresponden a rumiantes (cabras y ovejas).

La incineración de dichos residuos animales supone el gasto anual de 46 millones de fuel oil; cifra similar a la energía que puede producir la central nuclear de Cofrentes (Valencia) durante 21 días a pleno rendimiento o la iluminación que consumen 780.000 hogares.

Un buitre adulto en libertad consume alrededor de tres kilos de carne por semana, y se estima que toda la población española de estas aves consume unas 10.000 toneladas.

«Material específico de riesgo»

Otra ventaja del uso de los buitres en esta tarea reside en la recuperación de su población, mermada tras la aprobación de distintas normativas europeas y nacionales como consecuencia de la crisis de las vacas locas.

A raíz de dichas reglamentaciones, el ganadero está obligado a comunicar la muerte de sus animales -ya que pasaron a considerarse material específico de riesgo- y quemarlos, prohibiéndose su abandono en el campo.

«Realmente esto ha supuesto un desastre. Los buitres dependen ahora de unas fuentes de alimentación mucho menos abundantes, como la caza o los comederos artificiales», subraya el experto.

El alto coste del tratamiento del cadáver

Hoy, el ganadero abona una cuantía por cabeza de ganado para sufragar la recogida y tratamiento del cadáver. «Abogamos por una nueva línea de seguros a la que pueda acogerse, sobre todo, la ganadería extensiva tradicional (y restringida a las áreas de campeo de los buitres), de modo que se beneficien de la actividad de las aves».

Robles califica de «surrealista» que una oveja viva de 45 kilos tenga un precio mayorista de 23 euros, y su destrucción oscile entre los 30 y 40 euros: «Resulta más cara una oveja muerta que viva».