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Columnas / última de verano

Fenómenos inexplicables y el juego del verano

Norma Duval y su madre, que veranean en su casa mallorquina
de Platja de Muro, metieron seis colchonetas de playa hinchadas, las metieron en un Smart y luego se montaron ellas

Día 05/08/2010
Hay fenómenos inexplicables. Cuenta Pedro Prieto en el diario «Última hora» que Norma Duval está veraneando con mamá en su casa mallorquina de Platja de Muro. Esta primera parte de la historia no tiene misterio. Lo que sí podría investigar Íker Jiménez es que el lunes se compraron seis colchonetas de playa hinchadas, las metieron en un Smart y luego se montaron ellas (ya están tardando los de Smart en contratarla para un anuncio). Es verdad que Norma está a dieta por norma. Quienes la vieron cenar en el club Marchica al principio de verano con Matthias Kühn también vieron que solo ingirió zumo de manzana. Pero, aunque mantenga la línea, tiene mucho mérito entrar con colchonetas y madre en el cochecito. Como si estuviera concursando en «¿Qué apostamos?». Si ella ha podido, Giselle Bundchen también habría cabido. Pero su régimen es más complicado. Consiste en dar teta. A su hijo. La modelo brasileña dio una entrevista a la edición británica de «Harper’s Bazaar» y dijo que amamantar a Benjamín, su niño, le ha ayudado a mantener el tipazo. Mira, me queda más a mano no comer. O el Optifast. Pero dijo más. Que debería haber una ley mundial que obligara a todas las madres a dar de mamar a sus hijos, al menos durante seis meses. «Mucha gente en Estados Unidos cree que no se debe amamantar y yo pienso: ¿vas a dar comida química a tu hijo cuando es tan pequeño?». Ahora ha tenido que pedir perdón en su blog y reconocer que no es nadie para juzgar. En realidad, por lo que debería pedir perdón es porque pudo volver a posar en bañador como modelo solo seis semanas después de dar a luz. A mí eso sí me ofende.
Otro fenómeno inexplicable es la lista de mejor vestidos de la edición estadounidense del «Vanity Fair». Que está Javier Bardem. Y la duquesa de Alba. Y, atención, Helena Bonham-Carter. Yo creo que primero hay unos expertos que destacan a gente tipo Maggie Gyllenhaal o Charlotte Gainsbourg y luego hay un mono de feria que elige a otros cuantos. Es la cuota OMG! (oh, Dios mío) o ¡PQC! (pero qué co… lo que dijo Sarah Palin que no tenía Obama). Y Helena Bonham Carter es una ¡PQC! de manual. Ya puestos, que hubieran metido en la lista a Björk, a la que acabamos de ver en Helsinki en el estreno de «Moomins and the Comet Chase», película para la que ha compuesto una canción. Lo del cisne era chic. Se ha vestido de chinche verde. Parece salida del reparto de «La abeja Maya». Es como si Gregorio Samsa se hubiera cruzado con Shrek y hubiera despertado así. Sin forma. Verde como el blandibú, verde como los co… del Increíble Hulk (es la versión de «Ojos verdes» de los Mojinos Escozíos).
Y del verde al negro. Cómo ha sido el momento Michelle y Sasha Obama bajando del avión. Alguien ha debido de darles el «dress code» y el peinado de la gente aquí en verano. De negro (u oscuro) y con el pelo tirante recogido en un moño. Sus asesores vieron, o bien una representación de Bernarda Alba, o bien el «Enemigos íntimos» de Charo Reinay su hermana. Solo falta que la niña y sus amiguitos se enteren del juego del verano: meter en un Smart seis colchonetas infladas y dos señoras de tamaño medio.
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