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Presos molestos

La liberación de un pequeño grupo de presos políticos no es una concesión de aquel Gobierno. Es un deber

Día 09/07/2010
QUE Moratinos no se ponga medallas por la liberación de presos políticos cubanos porque no las merece. Diría más: de haberse seguido la política de diálogo, entendimiento y levantamiento de sanciones preconizada por el Ministro de Asuntos Exteriores español hacia el régimen castrista, posiblemente no hubiera liberado ningún preso. El único lenguaje que entienden las dictaduras es el que ellas usan: el de la fuerza. Todo lo demás son pamplinas. A los únicos que temen es a aquellos que les hacen frente con todas las consecuencias, la muerte incluida. Quiero decir que los únicos héroes en esta tragedia son los integrantes del «Grupo de los 75», detenidos por el delito de disentir del Gobierno y condenados hasta a 28 años de cárcel. Entre ellos merecen especial distinción Orlando Zapata, albañil de 42 años, fallecido el pasado febrero, tras una huelga de hambre de 85 días, y Guillermo Fariñas, periodista, todavía en esa huelga, en condiciones tan precarias como le hemos visto y oído. Fue el miedo que causó su posible fallecimiento lo que ha empujado a los líderes cubanos a iniciar negociaciones con la Iglesia Católica, con el Ministro español como monaguillo, para quitárselo de encima, junto a unos cuantos como él, y enviarlos lo más lejos posible. Pues saben que gentes que no tienen miedo a morir en defensa de sus convicciones son más peligrosas que todos los ejércitos. También lo sabe Moratinos, que ha tenido la desvergüenza de pedir a Fariñas que deje la huelga de hambre, «ya que la situación está arreglada».
¿Arreglada con el despacho a otros países de 52 presos políticos, cuando Cuba entera es una cárcel? Para empezar, esas personas no deberían estar encarceladas por el hecho de disentir de su Gobierno, y si el Gobierno cubano quiere ser tratado con dignidad, lo primero que tiene que hacer es tratar dignamente a sus ciudadanos. Luego, debe quedar muy claro qué van a hacer las autoridades cubanas con el resto de los disidentes. Pues si siguen practicando la misma política que hasta ahora habremos adelantado muy poco. Es incluso posible que vuelva a encarcelar a algunos de los ahora puestos en libertad o encarcele a otros.
Ni medallas, pues, para Moratinos, ni levantamiento de la Posición Común europea hacia el régimen castrista. La liberación de un pequeño grupo de presos políticos no es una concesión de aquel Gobierno. Es un deber. Y para ser admitido entre las naciones respetables, tiene que comportarse respetablemente. Por fortuna, en Europa hay gobernantes que saben decir estas cosas mejor que nuestro ministro de Exteriores, que a menudo no se sabe a quién quiere ayudar, a los disidentes o el régimen castrista.
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