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España / ENCUESTA DYM PARA ABC

El PP gana al PSOE por 11,8 puntos

Los populares, con una intención de voto del 45,3%, rompen su techo electoral de los comicios de 2000, cuando lograron mayoría absoluta

Día 14/06/2010 - 06.28h
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El hundimiento electoral del PSOE parece no tocar fondo, mientras el PP empieza a acariciar la idea de poder ganar las elecciones con mayoría absoluta, como ya ocurrió en el año 2000. Si se celebraran hoy elecciones generales, el Partido Popular lograría una ventaja de 11,8 puntos sobre el PSOE, según el barómetro político de DYM correspondiente a junio, realizado para ABC. Sería la mayor distancia que separa a los dos grandes partidos desde las elecciones de 1989, cuando Felipe González ganó por tercera vez consecutiva y logró 175 diputados. Ahora es el PP el que podría recuperar la hegemonía en el Parlamento y gobernar en solitario.
De hecho, el PP mejoraría el resultado del año 2000, cuando José María Aznar repitió como presidente del Gobierno con un 44,5 por ciento de los votos y 183 escaños (la mayoría absoluta son 176). Ahora, el principal partido de la oposición rompería su techo histórico y llegaría hasta el 45,3 por ciento. Supone una subida de casi cinco puntos y medio desde la última cita electoral al Parlamento de la Nación, en marzo de 2008, cuando se quedó en un 39,9 por ciento de los votos escrutados.
El ascenso del partido que preside Mariano Rajoy se produce al mismo tiempo, aunque a menor ritmo, que la caída en picado del PSOE. Los socialistas no levantan cabeza y el «tijeretazo» social que llevó a cabo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en mayo sólo ha vuelto aún más negras las expectativas de voto de su partido. El PSOE baja hasta el 33,5 por ciento en estimación de voto, 10,4 puntos menos que en las elecciones generales de 2008.
El dato del PSOE sería el más bajo en unas elecciones generales desde la cita de 1979, cuando fue el segundo partido, después de UCD, con un 30,4 por ciento de votos. Desde entonces, su peor resultado había sido el del año 2000, al comienzo de la segunda legislatura de José María Aznar en el poder. En esa ocasión, con Joaquín Almunia de candidato, llegó al 34,2 por ciento. Ahora se sitúa por debajo de ese suelo y se acerca a los niveles de los primeros años de la democracia.
El PSOE se halla ahora en plena depresión electoral. Desde el pasado diciembre ha caído cinco puntos, casi la mitad de su desventaja respecto al PP. El primer semestre de 2010 ha sido clave para este deterioro exprés del partido de Zapatero, un tiempo que coincide con la Presidencia española de la UE, en la que el jefe del Ejecutivo había puesto tantas expectativas optimistas. Zapatero abrió el semestre intentando dar lecciones a toda Europa para salir de la crisis económica con las recetas de España, que ya doblaba en paro a todos sus socios del euros, y al final el Gobierno ha salido escaldado.
El mayor recorte social
El punto más crítico para los socialistas se produjo sin duda el 12 de mayo, cuando Zapatero anunció en el Congreso el mayor recorte social de la democracia, que traicionaba por completo lo que había sido su discurso hasta ese momento y sus promesas electorales. En el ajuste estaba incluida una congelación de pensiones en 2011, que enfrentó al Gobierno con el conjunto de la oposición. La debilidad del PSOE se acentuó desde ese momento con derrotas parlamentarias en cadena y el distanciamiento de sus últimos socios presupuestarios, el PNV y CC.
El desánimo de las filas socialistas se trasladó a sus votantes, como refleja el barómetro de DYM. El PSOE sólo retiene el 43,4 por ciento de sus antiguos votantes, mientras que en el caso del PP la fidelidad actual es del 81 por ciento. El dato socialista refleja una desmovilización general de su electorado que podría elevar la abstención en las urnas.
Esa desmovilización de los votantes preocupa y mucho en la dirección federal del PSOE. Los guiños del presidente Zapatero a la izquierda, como fue su anuncio improvisado de subir los impuestos «a los que más tienen», son un mensaje electoralista destinado a los suyos. El Gobierno, además, acaba de anunciar que aplaza la aprobación de la Ley de Libertad Religiosa, en la que tiene intención de regular la prohibición de los crucifijos en todos los centros públicos, incluidos los centros de enseñanza. El aplazamiento de esta controvertida ley, que gusta especialmente a su electorado, permitirá al Ejecutivo intentar escenificar un giro a la izquierda en la recta final de la legislatura.
La remontada
La cuestión es si será posible la remontada del PSOE o no, y en todo caso si Zapatero será capaz de agotar la legislatura y no convocar elecciones hasta marzo de 2012. De momento, tendrá que superar la prueba de los Presupuestos Generales del Estado de 2011, para los que intentará recomponer los puentes rotos con el PNV y Coalición Canaria, ya que CiU ha anunciado su rechazo y la izquierda parlamentaria (desde IU hasta el BNG pasando por ERC) han levantado un muro frente a la política económica de Zapatero.
En el acto de homenaje a Pablo Iglesias, por los cien años de su escaño en el Parlamento, Felipe González quiso insuflar ánimos y aseguró que dos años son toda una vida en política y por supuesto que será posible la remontada. Los socialistas cuentan con que la recuperación económica sea visible para entonces.
Por el momento, con la tendencia de voto actual, el PP podría conseguir la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 1986, rebasar el umbral del 44 por ciento de voto válido ha asegurado esa mayoría. En el año 2000, el PP superó al PSOE por 10,3 puntos. Ahora la diferencia sería incluso mayor: 11,8 puntos. Pero la traducción del porcentaje de papeletas en escaños está condicionada por la fuerza que tengan algunos partidos pequeños que tienen una fuerte concentración de voto en sus territorios.
La subida de CiU
Es lo que ocurre con CiU en Cataluña. La coalición de Artur Mas y Josep Antoni Duran i Lleida sube en intención de voto, al pasar del 3 por ciento que obtuvo en marzo de 2008 a un 4,2 por ciento. Este resultado refleja también su previsible crecimiento en las elecciones autonómicas catalanas del próximo otoño. El resultado en Cataluña fue una de las claves de la victoria de Zapatero en las elecciones generales de hace dos años. El PSC-PSOE consiguió 25 diputados en aquella Comunidad Autónoma, de un total de 47. El PP, en cambio, sólo logró ocho, y CiU, 10. Una diferencia que al final fue decisiva en el resultado final, ya que el PSOE ganó al PP por 15 diputados en toda España, menos que la ventaja que consiguió sólo en Cataluña: 17 escaños. Por eso, Cataluña es una de las claves del PP, ya que es muy difícil conseguir una victoria holgada en el conjunto del país con unos pésimos resultados en esa región.
Algo parecido ocurre en la Comunidad de Madrid, donde se reparten 35 diputados. En este caso el partido hegemónico es el PP, pero por menos diferencia, ya que en 2008 consiguió 18 diputados frente a los 15 del PSOE. En aquellas elecciones, un partido recién nacido, Unión Progreso y Democracia (UPyD), saltaba por primera vez a la arena política y conseguía un escaño, el de Rosa Díez. Y ésa es la variable que podría dificultar ahora la suma de diputados del PP.
UPyD mejoraría sustancialmente hoy sus resultados en las urnas, al pasar del 1,2 por ciento de las generales a un 2,9 por ciento, más del doble. La mayor concentración de sus votos podría producirse en Madrid, y es precisamente esa falta de dispersión lo que complicaría las cosas al PP, a la hora del reparto de escaños. El partido de Rosa Díez también quiere beneficiarse, como una especie de «tercera vía», del descontento creciente de los ciudadanos hacia la clase política. De momento, un 1,5 por ciento de los antiguos votantes del PSOE confiesan que votarían a esta formación. Desde el PP no se refleja trasvase.
IU y el voto útil
Del resto de partidos lo más llamativo es la subida de Izquierda Unida, que se aprovecha de la caída de los socialistas para llegar al 6,4 por ciento en estimación de voto, frente a, 3,8 por ciento que registró hacer un par de años. El hundimiento del PSOE ha sido todo un balón de oxígeno para la coalición que ahora encabeza Cayo Lara y que llevaba una línea descendente que parecía tener como fin próximo la desaparición en el Congreso. El «tijeretazo» social de Zapatero ha permitido a IU volver a presentarse como la izquierda real. No obstante, la subida de IU puede ser un espejismo, ya que la propia debilidad política de la coalición puede activar un voto útil hacia el PSOE en el momento de la verdad, que al final podría suponer dos o tres puntos.
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