Actualizado Miércoles , 09-06-10 a las 14 : 16
En la madrugada del 3 de diciembre de 1984, la ciudad de Bhopal, en el estado indio de Madhya Pradesh, se convirtió en el escenario de uno de los peores accidentes industriales de la historia, cuando la planta de pesticidas de la multinacional estadounidense Union Carbide dejó escapar más de 40 toneladas de isocianato de metilo (MIC).
Aquel accidente, que se produjo al no tomarse las debidas precauciones durante las tareas de limpieza y mantenimiento de la planta, causó la muerte inmediata a 8.000 personas y otras 16.000 en los años posteriores.
Además, otro más de medio millón sufrió graves secuelas que aún hoy, 26 años después, siguen afectando a las generaciones posteriores. De hecho, más de 150.000 habitantes de Bhopal sufren en la actualidad enfermedades crónicas derivadas de la exposición al MIC, así como problemas respiratorios, ceguera, cánceres, desórdenes genitales, etc.
«La peor catástrofe ecológica de la historia», fue calificada en su momento. Una catástrofe que les ha costado a los responsables, siete directivos de Union Carbide, una condena de tan sólo dos años de cárcel y a una multa de 500.000 rupias (casi 8.900 euros) a la propia delegación india de la compañía estadounidense.
Continúan las emisiones tóxicasEsto no ha impedido que la empresa causante de aquella catástrofe siga con sus emisiones tóxicas, aunque bajo un nuevo dueño: Dow Chemical, que adquirió en 2001 buena parte de los activos de la multinacional.
«La nube se extendió rápidamente por gran parte de la ciudad, de cerca de 700.000 habitantes, y en plena noche, decenas de miles de personas con agudos problemas respiratorios y muchas de ellas cegadas por los efectos del gas, huyeron despavoridas», contaba ABC al día siguiente, cuando sólo se contabilizaban 1.100 muertos y 20.000 afectados.
El viento arrastró la mortífera nube hacia las barriadas de chabolas cercanas a la fábrica. Una nube de gases que, al ser más densos que el aire atmosférico, terminó recorriendo toda la ciudad a ras de suelo, produciendo entre los ciudadanos una caótica y desesperada huida que causó otro buen número de víctimas mortales en accidentes.
Miles de animales muertosFallecieron, además, miles de cabezas de ganado y todas la tierras del entorno de la fábrica quedaron seriamente contaminadas tras el accidente, dañando los principales medios de sustento de la población.
Toda una pesadilla que parece no tener fin y que sigue perpetuándose en una segunda generación de niños que nace con discapacidades físicas y psíquicas, así como ciegos y sordos. Unas víctimas que no existen para el Gobierno de Madhya Pradesh ni para Dow Cheminal.
«Hemos identificado 300 niños en la zona con problemas, pero creemos que hay miles. Son hijos de personas expuestas al gas, pero también de aquellos que beben el agua de los pozos. El Gobierno no les reconoce como víctimas y no reciben tratamiento», explicaba a ABC en noviembre Tarun Thomas, el director del único centro de rehabilitación que existe en la ciudad.
«Las condiciones son tan preocupantes –aseguraba en 2004 el abogado M. V. Joseph, que ha llevado a los tribunales a más de 70 empresas por utilizar productos contaminantes prohibidos–, que no es tan difícil que vuelva a repetirse una situación como la que ocurrió en Bhopal».

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