La artista, recién casada por segunda vez, publica un nuevo trabajo en homenaje a sus tres pilares: su madre, su padre y su hermano
«Pido salud y que compren el disco»
Actualizado Viernes , 04-06-10 a las 11 : 20
A estas alturas, nadie la va a llamar Lola. Por eso, el título de su nuevo disco, «De Lolita a Lola», no es una forma de reivindicar su nombre, «sino el paso de niña a mujer» -explica ella-; de una jovencita de 17 años que cantaba «Amor, amor» pegada a las faldas de su madre, «La Faraona», a una mujer de 52, que festeja así sus 35 años subida al escenario.
Lolita grabó el 18 de marzo en el Teatro Häagen Dazs Calderón de Madrid veinte temas que ahora recoge en este trabajo, un disco que no sólo se convierte en el primer espectáculo que la artista graba en directo, sino en un homenaje a sus tres pilares: su madre, su padre y su hermano.
Un concierto cantado al calor de amigos: «Comparto escenario con artistas que quiero mucho, y lo que hago es divertirme y disfrutar del arte de mis compañeros», explica la cantante durante la entrevista. Aunque si tuviese que decantarse por alguno de esos duetos no podría; lo que sí puede es citar los cantantes con los que le gustaría compartir escenario: «Me gustaría cantar con Serrat, Chayanne, Luis Miguel, Luz Casal...».
En el primer dueto del concierto la acompaña Malú, con quien canta «Estúpido». Después se cambia de traje para sacar su lado más aflamencado junto a José Mercé en «El Lerele». El momento más emotivo llega con la voz de su madre. Gracias a las nuevas tecnologías, ella y su hermana, Rosario, cantan «A tu vera». «La primera vez fue más duro porque lógicamente escuchar la voz de tu madre... Pero luego te vas acostumbrando y estás deseando que llegue ese momento para escucharla», dice Lolita. Y es que mientras las dos hermanas se echan juntas un baile, por los altavoces va sonando «...hasta el día en que me muera» cantado por Lola Flores y al público se le ponen los pelos de punta.
Con razón es un concierto, lleno de guiños al pasado, para pasar del llanto a la carcajada. «Los recuerdos duelen, y duelen siempre, lo que pasa es que te acostumbras -explica Lolita-. Están ahí y te hacen vibrar. Es lo que hace que la gente se emocione cuando se tiene que emocionar y se ría cuando se tiene que reír».
Y es que ser de los Flores es una bandera que Lolita lleva con orgullo. «Ser hija de Lola Flores me abrió las puertas, pero después tuve que demostrar que realmente valía y que llevaba el apellido Flores porque me lo merecía».
Luego los duetos siguen. «Limosna de amores» con Pastora Soler; «Pena, penita, pena», con Charo Reina; y «Arriba los corazones», con Melendi. Se la ve disfrutar sobre el escenario. Por eso no extraña que tenga tan claro que, de volver a nacer, volvería a dedicarse a la música: «No te quepa la menor duda», afirma. Y añade: «Se siente uno muy bien, ha sido una carrera muy positiva, llegar hasta los 35 años y mantenerse ahí con sus altos y sus bajos es un triunfo. Tienes de todo, sonrisas y lágrimas, triunfos muy grandes, menos triunfos. Las vicisitudes que pueden pasar en la vida de un artista».
Éxitos que, sin embargo, no la libran de que ante la salida del nuevo disco esté expectante: «Con mucha ilusión, y muchas ganas. El éxito no te llega nada más sacar un disco. Hay que trabajarlo, la gente lo tiene que comprar y disfrutarlo».
Lolita está pletórica en su profesión y también en su vida personal -ésta es su primera aparición pública tras su boda con Pablo Durán-, y ahora sólo pide: «Salud y que me compren el disco».

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