Plenos convocados casi a medianoche para aprobar créditos exprés, llamadas de indignación a Chaves, amago de dimisión de Pedro Castro... Así se vivió el dramático día en que Zapatero cerró por 24 horas el grifo del crédito a los ayuntamientos
Veinticuatro horas de infarto municipal
ABC Manuel Chaves, vicepresidente tercero / ABC
La crisis, minuto a minuto
«YO DIMITO Y ENTREGO LAS LLAVES»
Los alcaldes, alarmados, amenazaron con tirar la toalla, y algunos llegaron a afirmar: «Yo dimito y entrego las llaves»
HUMO EN EL TELÉFONO DE CHAVES
Ediles socialistas colapsaron el teléfono del vicepresidente Manuel Chaves: «Nos decía que eso no podía ser»
DINERO A TODA PRISA
Ayuntamiento y diputaciones convocaron plenos la noche del lunes para aprobar el inicio de la tramitación de créditos

REUNIONES DE URGENCIA
Muchos alcaldes convocaron a sus equipos técnicos para «replantearlo todo. Había que cambiar el plan económico»
CASTRO SE VA
El presidente de la Federación de Municipios y Provincias, Pedro Castro, que no sabía nada, amenazó con dimitir
CÓNCLAVE EN FERRAZ
La brutal presión de los alcaldes socialistas obligó a convocar una reunión de urgencia, y asistieron el Gobierno y la Ejecutiva.
Cuando a la una del mediodía del pasado lunes, el presidente de la Diputación de Zamora, Fernando Martínez-Maillo, conectaba su móvil después de salir de una iglesia donde participaba en la romería de La Hiniesta y comenzaba a dispararse el sonido de mensajes en su buzón de voz, no sabía que sucedía. Pocos segundos tardó en escuchar los sms de alcaldes y diputados provinciales que, alarmados, querían saber más sobre el anuncio del Gobierno de incluir en el «decretazo social» la imposibilidad de pedir créditos a partir de la aprobación del decreto ley, previsto para sólo tres días más tarde. Zapatero acababa de poner a estas instituciones locales y provinciales el borde del síncope, extendiéndose una ola de pánico ante la amenaza de quiebra total. Así, sin matices.
Aquel día, y aquella noche, se vivió «la tarde de más tensión municipalista en la historia de la democracia», como así lo reconocen a ABC las fuentes municipales consultadas, que recuerdan que «nos fuimos a la cama pensando que esta medida suponía la bancarrota total de los Ayuntamientos».
Dramática decisión
Todas las alarmas habían saltado la mañana del pasado lunes porque a todos les afectaba esta drástica decisión. Los teléfonos comenzaron a echar humo y el desconcierto llegó al Gobierno y al PSOE, que no daban abasto para atender las llamadas de miles de alcaldes de su partido. El vicepresidente tercero y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, sólo acertaba responder a quienes le llamaban desde el sur que «eso no era posible».
Los alcaldes socialistas le hacían llegar que si la medida de Zapatero era real, «yo dimito y entrego las llaves» y otros afirmaban que «esto nos lleva a la ruina» o «si esto se aprueba, todos dimitimos». El presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Pedro Castro, «planteó su dimisión y la de toda la FEMP», comentan fuentes socialistas; y, ante el pánico desatado, se convocó la tarde noche del lunes una reunión en la sede socialista de Madrid.
En esta reunión participaron miembros del Gobierno, los principales dirigentes del partido y el presidente de la FEMP y, según las fuentes consultadas, «se buscó una solución». Esa solución, no fue otra que rectificar y retrasar hasta 2011 la imposibilidad de acudir al crédito para buscar financiación.
La descomunal presión había surtido efecto. «No te puedes hacer una idea de la presión que se ejerció en todos los ámbitos. Gobierno, ejecutiva federal y sobre los propios bancos», comenta un alcalde socialista que recuerda que «aquella misma mañana puse a trabajar a todo mi equipo económico. Había que cambiar todo el plan económico. ¿Sabes lo que significaba decir a los proveedores que no les puedes pagar?».
Plenos urgentes
Pero el relato de las horas vividas -desde las ocho de la mañana del lunes al martes-reflejan la tensión del momento. Ayuntamientos y diputaciones convocaron plenos extraordinarios la tarde noche del lunes para aprobar créditos a toda prisa, como los Consistorios de Gerona, Tarragona, Sant Cugat o Llaneras, o las instituciones provinciales de Tarragona, Lérida y Guadalajara. Había que iniciar cuanto antes los trámites para conseguir dinero.
La decisión de Zapatero no sólo afectaba a futuras inversiones, sino que incluso se podían dar casos que, al tener que dejar de pagar contratos ya firmados y obras en marcha sobre las que no se habían pedido todavía créditos, había que rescindir contratos e indemnizar a las empresas. «Lo importante era formalizar rápidamente el expediente y aprobarlo en pleno, por eso se convocaron rápidamente. El decreto estaba mal redactado porque lo de acudir nadie sabía que significaba, si era firmar el crédito o sólo formalizarlo», comentan estas mismas fuentes.
Para algunos, como el presidente de la Diputación de Zamora, del PP, el alivio no llegó hasta que el portavoz socialista de la FEMP no le llamó a las ocho y media de la mañana del martes para comunicarle la rectificación, «y yo se lo agradecí». Para otros, como un alcalde socialista con información de primera mano, el descanso llegó antes. «Con la que se estaba montada -comenta a ABC-, yo ya veía venir la rectificación. Después de no decir nada en el acto de Elche, los alcaldes lo querían escabechar y todo el mundo se había puesto las manos en la cabeza. Para todos nosotros era un despropósito total porque la única solución hubiera sido cerrar los ayuntamientos».
Los nervios se relajaron, pero la tensión vivida ha dejado una enorme herida en todos los Ayuntamientos, como así se puso de manifiesto en la reunión del martes de la Comité Ejecutivo de la FEMP, la institución que los representa a todos. «Nunca un Gobierno nos había puesto al borde de un ataque de nervios», comentan desde la FEMP.

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