Actualizado Domingo , 30-05-10 a las 12 : 50
No es la primera vez que este «espontáneo profesional» conocido como Jimmy Jump, identidad tras la que actúa un catalán de nombre Jaume Marquet Cuna, interrumpe actos televisados, aunque no suele ser habitual que lo haga en eventos no relacionados con el deporte
Marquet, que se reconoce seguidor del Fútbol Club Barcelona, no suele contentarse con aparecer ante las cámaras, sino que se caracteriza por interactuar con alguno de los protagonistas del evento en cuestión. Así, el 4 de julio del 2004, durante la final de la Eurocopa que disputaban Grecia y Portugal, arrojó una bandera del Barça al portugués Luis Figo, en señal de protesta tras su fichaje por el Real Madrid.

De la misma manera irrumpiría en otros partidos de fútbol, como el mismísimo clásico del futbol español entre el Real Madrid y el Barcelona, el 19 de noviembre de 2005, o el partido de semifinales de la Liga de Campeones entre el Villarreal y el Arsenal londinense. En aquella ocasión volvió a arrojar una camiseta del Barça al francés Thierry Henry con el dorsal 14 (precisamente el que al año siguiente comenzaría a vestir el delantero en el club azulgrana). Después de aquella actuación, Jimmy Jump fue detenido y, posteriormente, la Comisión Antiviolencia del fútbol español lo multó con más de 60.000 euros.
Parece que las detenciones y las multas no han podido con el personaje, que reapareció durante la final de la «Champions» del 2007, disputada entre el Milán y el Liverpool, y corrió por el terreno de juego alzando la bandera de Grecia; y repitió actuación en la Eurocopa 2008, en el partido de semifinales entre Alemania y Turquía, en esta ocasión vistiendo una camiseta con la consigna "Tíbet no es China".

Pese a ser el fútbol su deporte favorito a la hora de aparecer por sorpresa, otros eventos deportivos se han visto afectados por la irrupción del personaje. Así, protagonizó una peligrosa aparición durante el Gran Premio de Fórmula 1 de Montmeló de 2004 y, el año pasado, dio un tremendo susto a Roger Federer al saltar por sorpresa sobre él en la final de Roland Garros que el suizo disputaba ante el sueco Robin Soderling.
Parece que ahora este provocador diversifica su repertorio y probará con otro tipo de espectáculos, y a los desfiles de moda, a los que ya ha dado algún que otro disgusto, añade los festivales televisados.

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