Urdiales Yuste: «Lograré que chicos de ESO y Bachiller escriban mejor»
Jorge Urdiales Yuste / JOSÉ ALFONSO
Miguel Delibes es el camino para aprender redacción
A pocas horas de tener otro hijo, Jorge Urdiales atiende a ABC para hablar de su admirable proyecto «Aprende a redactar con Miguel Delibes» (Ediciones Cinca), que el 11 de junio, caseta 332, firmará en la Feria del Libro de Madrid. Urdiales es autor de dos imprescindibles diccionarios sobre el lenguaje de Delibes, con más de mil expresiones y 1.500 palabras rurales; pura maravilla. En facebook ha fundado «Admiradores de Miguel Delibes...». Su defensa del español, en cada rincón de www.jorgeurdiales.com
Publicado Jueves , 27-05-10 a las 17 : 48
Miguel Delibes hablaba por las bocas desencantadas de los viejos de Castilla. Aprendamos a redactar con él.
- ¿Qué será de nosotros sin la sombra del ciprés Delibes?
-La sombra de don Miguel enriquece. No está todo perdido: nos dejó su narrativa.
-Habrá muerto el hombre...
-... Pero ahí queda su faena torera. Ahora nos toca a los demás emplear, por ejemplo, teso, mogote, otero, cueto, peñascal o sardón, en vez de quedarnos con «monte» sin más.
-Delibes es inalcanzable. ¿Cómo podemos siquiera rozarlo?
-Yendo a la raíz delibesiana; es decir, a redactar con sobriedad, orden y observación, mucha observación. Para poder expresar, primero hay que observar, detenerse: apagar por un momento el móvil, el ordenador, apreciar y admirar el mundo que nos rodea. ¡Ojo! Y redactar después colocando una cosa detrás de otra, como pensaba Azorín. Mi último libro, «Aprende a redactar con Miguel Delibes», logrará que los alumnos de ESO y Bachillerato mejoren su redacción, escriban mejor, porque van a seguir el camino de Delibes.
-Muéstrelo.
-El que inventaron mi padre, Carlos Urdiales, y Aurelio Labajo se basa en principios pedagógicos, psicológicos, didácticos y filosóficos que llevan al triunfo del alumno porque le están pidiendo lo que puede dar en función de la edad que tenga. El método juega con dos claves: la observación y la creatividad. Trabajadas las dos con variados ejercicios, cualquiera puede describir una manzana (observación) o mandar un correo a la novia (creatividad) teniendo la seguridad de que lo va a hacer bien.
-Entonces, ¿por qué propinarle punterazos al castellano?
-Delibes observa siempre y por eso no tiene que enredarse en largas explicaciones. Da con el nombre exacto de las cosas, con sobriedad y orden.
-Un modelo de orden:
-Cuando describe el pueblo de Las ratas: lo preside el campanario. Como en los pueblos castellanos, desde él se domina todo. Al pueblo del Ratero lo delimitan el arroyo, la carretera provincial, el Pajero comunal y los establos de don Antero, el Poderoso...
-¿De sobriedad?
-Al definir al señor cura en El camino, del que dice Delibes que es «un santo».
-¿Y de observación precisa?
-He podido encontrar 122 palabras relativas a los aperos de labranza y las faenas del campo en los libros de Delibes. Él, que no fue labrador, ha pegado el oído una y otra vez por campos de Castilla.
-El estilo es el hombre.
-Si Delibes ha llegado, los demás tenemos que seguir sus huellas, aunque nos quedemos a mucha distancia.
-¿Y la economía lingüística?
-Es uno de los méritos de Delibes. No se pierde en divagaciones. No elucubra. Tiene un lenguaje sobrio porque sobria es la vida del castellano.
-Delibes es el pueblo: «Si escribo bien es porque vosotros habláis bien y os he escuchado».
-Uno de los triunfos de Delibes es dar independencia a los personajes respecto de su autor. No hay un estilo cervantino, sino el del Quijote. A Delibes le sucede igual: cuando habla Melecio, lo hace el personaje y no Delibes. Como Nini, el señor Cayo...
-Delibes habla por la boca desdentada del castellano viejo.
-Hizo vida. En sus libros no hay paréntesis y subordinadas. La llanura castellana le pide un lenguaje llano. Delibes escuchó a su meseta y a sus gentes y escribió en el lenguaje del pueblo.
-Usted rastreó la obra de Delibes y encontró 329 voces talladas por don Miguel que no figuraban en ningún diccionario.
-Delibes ahondó en su tiempo y llegó a las raíces del modo de hablar castellano. Y de ahí al modo de ser castellano, que es el español.
-¿Cómo era en el trato?
-Delibes era muy castellano: un hombre de palabra, natural, sencillo. Aprendió en su colegio de La Salle de Valladolid a tratar a todo el mundo por igual, sin importarle su prestigio, su dinero o sus influencias.

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