Martes , 25-05-10
SERGI DORIA
BARCELONA. Todo parece normal hasta que nuestra «normalidad» quiebra. Eso es lo que le sucede a Clara, joven traductora que acaba de romper con quien compartió hipoteca y proyectos conyugales. Tras superar el bache sentimental y económico decide tomarse vacaciones y aislarse en un rincón paradisíaco, pero el viaje describirá un derrotero siniestro...
En «El verano de la nutria» (Algaida), premio de narrativa Torrente Ballester, Milagros Frías toma el pulso al miedo actual. Su protagonista culmina «una odisea contemporánea que aúna el viaje, la intriga, el peligro y la superación personal». Una mujer de hoy afronta adversidades que la harán más fuerte como los aventureros del XIX. El sufrimiento, asegura la autora, ayuda a crecer: Ese estado del alma en el que uno es sin atributos, permite indagar el fondo de las cosas como si fueran galaxias insondables que nos muestras el lugar irrelevante que ocupamos, nuestra insignificancia».
Heroísmo mediático
La heroína de «El verano de la nutria» deviene espectáculo mediático. Su desaparición ocupa horas de televisión: «En la globosfera circulaban versiones peregrinas que me situaban en escenarios encontrados y excluyentes: en un harén, en una galaxia por determinar abducida por extraterrestres, encerrada en el sótano de un pervertido...»
Periodista y editora, Milagros Frías introduce cada capítulo con una cita: «Para escribir un libro esencial, el único libro verdadero, un gran escritor no tiene, en el sentido corriente que inventarlo, porque ya existe en cada uno de nosotros, sino traducirlo...» apuntó Proust. Tras leer «El verano de la nutria» uno le toma cierta manía a la agencias de viajes y constata cómo cualquier alteración en el guión previsto puede dejar al descubierto la fragilidad humana. Con esta novela, la autora extremeña ha querido mostrar «el riesgo de vivir en una sociedad que, aunque parezca evolucionada, sigue siendo una jungla».

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