Científicos creen que ocurrirá dentro de cien años. Sus efectos serán menos temibles de lo que parece, pero nos obligarán a construir equipos espaciales más resistentes
El Sistema Solar atravesará una infernal nube de gas de un millón de grados
En la imagen, se muestra al Sol viajando hacia la denominada Nube Local Interestelar, inmersa en una extensión mucho mayor de un millón de grados de gas caliente, nombrada lBurbuja Local. Los átomos neutros energéticos (ENA) son generados por intercambio de carga entre los dos medios gaseosos/ SRC/Tentaris, ACh/Maciej Frolow
Actualizado Miércoles , 26-05-10 a las 14 : 16
¿Se dispone el Sistema Solar a adentrarse en una nube de gas interestelar de un millón de grados? Puede que ocurra en aproximadamente cien años, pero, para tranquilidad de todos y pese al temor que puede infundir semejante acontecimiento cósmico, de suceder, su efecto no pasará de un incremento en las radiaciones que, sobre todo, obligará a construir equipos espaciales más resistentes.
Científicos del Centro de Investigaciones Espaciales de la Academia Polaca de Ciencias en colaboración con colegas norteamericanos del Laboratorio Nacional de Los Alamos, el Southwest Research Institute en San Antonio y la Universidad de Boston sugieren que el lazo de emisiones de átomos neutros energéticos (ENA), descubierto el año pasado en el límite de la heliosfera por el pequeño satélite IBEX Explorer de la NASA, podría explicarse por el efecto geométrico resultado de la aproximación del Sol al límite entre una nube de gas interestelar local y otra nube de gas muy caliente, denominada Burbuja Local. Si esta hipótesis es correcta, IBEX ha detectado materia de nube caliente interestelar, en la que el Sol y su sistema podrían adentrarse dentro de tan sólo unos cien años.
Mapas de todo el cielo de emisiones de átomos neutros energéticos (ENA), obtenidas el año pasado por IBEX, mostraron una característica forma de arco denominada lazo. Este sorprendente descubrimiento fue anunciado por la NASA como uno de los hallazgos más importantes en la exploración espacial realizado en 2009.
Burbuja LocalPoco después del hallazgo, seis hipótesis se han propuesto para explicar qué es este lazo, todas ellas centradas en predecir su relación con procesos que tienen lugar dentro de la heliosfera y su vecindad. En un artículo recientemente publicado en el Astrophysical Journal Letters, un equipo polaco-estadounidense de científicos dirigido por el profesor Stan Grzedzielski, del Centro de Investigaciones Espaciales de la Academia de Ciencias de Polonia en Varsovia, ofrece una explicación diferente.
El equipo indica que este lazo ENA nace por intercambio de carga eléctrica entre los átomos que "se evaporan" de la Nube Local Interestelar en la cercana Burbuja Local formada por un gas muy caliente y totalmente ionizado. La Burbuja Local es probablemente un vestigio de una serie de explosiones de supernova que tuvo lugar hace unos pocos millones de años y por lo tanto no sólo es muy caliente (unos 6 ó 7 millones de grados Kelvin), sino también turbulenta. Los protones que traspasan la frontera de la Nube Local arrancan electrones de los átomos neutros y huyen en todas direcciones, algunos de ellos alcanzando a la nave IBEX.
Naves espaciales reforzadas"Si nuestra hipótesis es correcta, entonces estamos detectando átomos que se originan en una nube interestelar que es diferente de la nuestra", dice el Dr. Maciej Bzowski, co-investigador de la misión y jefe del equipo polaco IBEX. El modelo desarrollado por el equipo polaco-estadounidense sugiere que el límite entre la Nube Local y la Burbuja Local podría no estar a unos pocos años luz del Sol, como se creía antes, sino tan sólo un millar de unidades astronómicas, un millar de veces más cerca. Esto podría significar que el Sistema Solar podría adentrarse en la Burbuja Local de un millón de grados en el próximo siglo. "No hay nada inusual, el Sol recorre con frecuencia nubes de gas interestelar diversos durante su viaje galáctico", comenta Grzedzielski. Estas nubes son de muy baja densidad, mucho más bajo que el mejor vacío obtenido en los laboratorios de la Tierra. Una vez dentro, la heliosfera se reformaría y podría reducirse un poco, y el nivel de radiación cósmica que se introduzca en la magnetosfera podría subir un poco, pero nada más.
"Tal vez las futuras generaciones tendrán que aprender cómo reforzar mejor su equipo espacial contra una radiación más fuerte", sugiere Grzedzielski.

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