El cantante presentó, anoche en Madrid, su último disco, «Acuérdate de vivir», en un Palacio de Congresos con aforo completo. El público no cesó de pedirle temas
Actualizado Lunes , 17-05-10 a las 18 : 32
Y con el tema «Vuelvo»... volvió a Madrid.Ismael Serrano ofreció anoche un concierto en una casa construida para su público, que desde hacía días había agotado las entradas.
Con sombrero negro que pronto dejó en el perchero y traje marrón, en un decorado con barra de bar, bola del mundo, cuadro en la pared y sofá granate invitó a todos a pasar a su salón. Sobre el escenario, combinando ternura y comicidad, el cantante recreó la historia de su comunidad de vecinos, como la de la señora Maruja, una anciana que aún recuerda aquel día, en el que, «con quince primaveras y pocas mentiras que contar», soñaba con ver el mar...
De este modo, animó a su público a jugar a los cuentos, a conocer las historias que daban pie a las canciones, ofreciendo así un concierto en dos vertientes: uno agradable para cualquier público; otro exquisito, lleno de guiños, para sus fieles, que podían leerlo (o escucharlo) entre líneas.
«Acuérdate de vivir»
Se entregó y, como prometió, sonrió más a menudo y dejó en el descansillo el talante melancólico al que nos tiene acostumbrados. Al fin y al cabo, no podía omitir el título del disco que presenta en esta gira: «Acuérdate de vivir». Así, el espectáculo se convirtió en una oda a la esperanza. Música como utopía, la de un hombre que se presentó con una exclamación: «¡No soy más de lo que ves!»
Un canto que un público entregado recibió con constantes peticiones de canciones, con gritos de guapo a los que el cantante respondía: «Yo tengo un lejos, pero de cerca pierdo muchísimo». Serrano presentó sus nuevos temas y rescató sus clásicos. Éxitos como «Vine del norte» o «Sucede que a veces» emocionaron al auditorio.
Ismael Serrano manda un saludo a los lectores de ABC.es /CRISTINA DURÁN
Confesó lo que su público ya sabe, que está «obsesionado con el paso del tiempo, con la fugacidad de las cosas» y que le «aterra perder la sensación de la primera vez».
Pero tras la tormenta de canciones tristes, tocaba levantar el mundo con bromas, viejas canciones y antiguos versos, con los nervios que le siguen atacando antes de cada concierto, con los sueños de un hombre despierto.
Realidad y sueños
No se olvidó de aludir a «esta crisis que tienen que pagar quienes menos tienen que ver con su origen».
Hubo también sorpresas y giros. Y frente «a una realidad que termina donde acaban nuestros sueños», el público no quería marcharse y pidió, como él canta: «Que no se acabe esta noche». Querían más y más. Así que el cantante y sus cinco músicos, entre los que estaba Javier Bergia en la batería, no defraudaron e hicieron dos bises. La gente volvió a levantarse de sus butacas y a corear el broche final, que no podía ser otro que el tema «Papá, cuéntame otra vez». Después se fue, pero no sin antes recordar que «aún seguimos vivos, si no ves más allá de tu horizonte, estaremos perdidos».

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