Actualizado Viernes , 30-04-10 a las 19 : 19
La vicepresidenta segunda del Gobierno y Ministra de Economía, Elena Salgado, ha anunciado hoy la fusión de las tres sociedades que actualmente realizan actividades culturales, dentro del plan de ahorro del Gobierno para la reducción del número de empresas.
Se trata de la SEACEX (Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior), la SEEI (Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales) y la SECC (Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales). Todas ellas se integrarán en esta última.
Salgado explicó así que estas Sociedades Estatales se integran inicialmente en la SECC. "Es decir, el Patrimonio sitúa en esta Sociedad Estatal las acciones de las otras dos. Una vez que se haya llevado a cabo esta absorción, pasará a denominarse Sociedad Estatal de Acción Cultural", detalló la vicepresidenta segunda. Además, ABC ha podido saber que el proceso que hoy se ha puesto en marcha, que se antoja largo y técnicamente muy complicado, estará pilotado por tres mujeres.
Se trata de las tres subsecretarias de los ministerios de Cultura, Exteriores y Hacienda, Mercedes del Palacio, María Jesús Figa y Juana María Lázaro Ruiz, respectivamente. En efecto, dentro de la política de recortes aprobada hoy, el Consejo de Ministros ha puesto en marcha un plan que racionalizará todo el gasto en acción cultural exterior y de paso ahorrará dinero a los contribuyentes. Las sociedades estatales, creadas en momentos distintos como respuesta a diferentes necesidades, son sociedades anónimas y eso supone que hay que unificar tres plantillas diferentes y tres consejos de administración independientes hasta hoy.
Puesta a puntoLa mayor dificultad que recaerá en manos de María Jesús Figa, Mercedes del Palacio y Juana María Lázaro será precisamente calibrar técnicamente la puesta a punto de un proceso que se alargará hasta final de año. No es tan fácil poner orden en entidades que hoy mismo están a toda máquina con la celebración de la Expo de Shanghái (la SEEI), la Presidencia Europea (Seacex) o centenarios como el de Rosales, Marañón y Aleixandre (SECC).
A nadie se le escapa que los Consejos de Administración de estas empresas adscritas a ministerios del Gobierno están integrados por un delicado tejido de personas que han estado o están en la política, afines a los partidos del poder en cada caso y en cada momento, cuya remoción, destitución o reubicación plantea más problemas que los puramente económicos. Ese encaje de bolillos político es otra de las difíciles cuestiones que las tres subsecretarias tendrán entre manos en los próximos seis meses.
Tampoco es baladí quién dirigirá la nueva sociedad estatal resultante de la fusión, ya que será un puesto de gran relevancia por el que muchos candidatos -incluidos los actuales responsables de las sociedades estatales en extinción- pelearán muy duro.
Todo parece indicar que la medida aportará indudablemente racionalidad en un ámbito en el que, más que solapamientos o gastos, han importado la visibilidad de las acciones culturales que dan imagen a España en el Exterior. De hecho, la política emprendida a traves de las sociedades por el Gobierno central contagió a numerosos Gobiernos autonómicos que entraron en una vorágine de gastos millonarios para colocar exposiciones y literaturas en los mejores museos y certámentes del mundo. Baste recordar el desembarco de comunidades como Castilla y León, Andalucía, o Valencia en Nueva York, o los enormes gastos de Cataluña en la Feria de Fráncfort y Guadalajara o en la puesta en marcha de una red de Embajadas.

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