Haga como si estuviera en casa
ABC «Mentiras piadosas». Verónica Pelaccini y Claudia Cantero intentan tomarle la medida a Cortázar
Viernes , 23-04-10
FEDERICO MARÍN BELLÓN
Llevábamos años sin ver una adaptación de Julio Cortázar, cuya prosa no puede ser más escurridiza para atraparla con la única ayuda de una cámara. Diego Sabanés se toma todas las libertades del mundo a partir del relato «La salud de los enfermos», una historia que pese a lo dicho del inventor (o descubridor) de los cronopios, utiliza una línea argumental casi infalible. A saber: ante la ausencia del hijo predilecto -un músico que marcha a París para abrirse camino en el mundo de la música-, los hermanos se confabulan para que la delicada salud de la madre no se resienta. La familia entera teje una red de mentiras, conspiraciones y cartas inventadas que evocan títulos tan brillantes como «Good bye, Lenin» e incluso «La vida es bella», con una anciana en lugar de un niño. Con pocas cosas disfruta más el espectador que con la contemplación de una trama en la que el protagonista es el último en enterarse.
Hitchcock habría organizado con estos elementos una película de suspense, pero Diego Sabanés se aferra a otro tipo de clasicismo. Su obra, impregnada de sutiles pinceladas, se acerca con un aire teatral a la época que retrata con ayuda de unos intérpretes convertidos en cómplices. En este apartado destaca el trabajo de la veterana Marilú Marini, aunque todo el elenco sabe bailar con sus respectivos personajes. Si a la película le falta un poco de aire, si el suelo de esta casa chirría ante el peso de su origen literario, también cabe verlo como una muestra de valor de su autor, que no cede a tentaciones comerciales.

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