Actualizado Miércoles , 28-04-10 a las 11 : 44
La televisión, esa caja que nos vuelve tontos. Ocurrió hace 45 años y ha vuelto a ocurrir. En 1965, muchos españoles andaban preocupados con lo que se llamó el «fantasma de la UHF», es decir, la llegada de La 2 y el «dispositivo nuevo» que debían comprar para captar la señal de la nueva cadena. Hace una semana, a otras muchas personas les ha sorprendido el temido apagón analógico que lleva meses anunciándose, por no haber comprado a tiempo, como entonces, otro «nuevo dispositivo» para poder ver la nueva TDT.
«Al telespectador se le dice que para recibir el Segundo Programa de nuestra Televisión necesita incorporar algo nuevo a su receptor; un dispositivo para captar las señales UHF», contaba ABC en noviembre de 1964, poco antes de que el ministro de Información y Turismo de Franco, Manuel Fraga Iribarne, pusiera en marcha, al igual que otras cadenas europeas, un segundo canal que emitiese bajo la nueva tecnología.
El desconcierto entre la población por los nuevos aparatos cundió en 1965 y ha cundido en 2010. «Muchas personas mayores están teniendo tremendos problemas para entenderlos y para instalarlos», comentaba hace pocos días a ABC el dependiente de una tienda de artículos audiovisuales de la madrileña calle Barquillo.
Las dudas, entonces, eran diferentes: «El telespectador contempla el selector de canales de su receptor y comprueba que solo utiliza un canal. ¿Qué ocurre con los nueve restantes? ¿Por qué no podrá recibir el Segundo Programa por cualquiera de los otros canales que quedan libres en el selector?».
Pero no, no podía. El problema era que aquellos diez canales no estaban hechos para ver 10 cadenas diferentes –algo que era aún de ciencia ficción–, sino para que La Primera pudiera disfrutarse en cualquier punto del territorio nacional con el mismo aparato. «Porque la realidad, que no sospecha el telespectador, es que todos los canales están ya asignados a diferentes emisoras y repetidores distribuidos por toda el territorio nacional».
En Barcelona, por ejemplo, sólo estaba ocupado el canal número 4, que era por el que recibía la señal transmitida por la emisora del Tibidabo, mientras que en Asturias se tenía que ver La Primera en el 3, en Granada el 5…. y si se hubiera intentado intercalar La 2 en cualquiera de esos diez canales, habría creado interferencias que le impediría ver las imágenes correctamente.
Vamos, que, al igual que hoy, todo quisque tenía que gastarse los cuartos si quería disfrutar de aquella otra cadena –todo un hito de aquella España que arrastraba un retraso importante con respecto a sus vecinos europeos, también, en televisión– que prestaría «espacial interés a lo cultural, lo educativo y lo religioso».
La VHF, mucho más barata¿Por qué Televisión Española no empezó utilizando UHF desde el principio si ofrecía la posibilidad de usar muchos más canales? Sencillo. Pues porque la VHF ofrecía menos canales pero cubría un territorio más amplio con menos estaciones. Es decir, era mucho más barato, por lo que, después, hubo que «afrontar inevitablemente el inconveniente de usar la UHF, a cambio de la ventaja de que al espectador se le ofrezca la transmisión simultánea de dos programas y tenga, por tanto, la posibilidad de elección».
Dos canales que hoy compiten a duras penas con los más de 30 que ofrece la nueva Televisión Digital Terrestre si, claro está, se ha dejado usted los alrededor de 30 euros que vale dicho aparato.

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