Hasta hace apenas unas pocas semanas, el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma, José Castro, sólo era conocido, esencialmente, por abogados, fiscales, funcionarios, testigos, imputados, periodistas que cubren de forma regular la información judicial y presuntos -o no tan presuntos- delincuentes.
Desde el pasado martes, el magistrado ha pasado a ser una figura popular e incluso famosa en toda España gracias al auto de la principal causa que está instruyendo en estos momentos, el llamado «caso Palma Arena», resolución en la que fija tres millones de euros de fianza para que el ex presidente autonómico balear Jaume Matas pueda eludir la prisión.
Una vida en Baleares
Nacido en Córdoba hace 64 años, ingresó en la carrera judicial a mediados de los años setenta, y en la década de los ochenta fue destinado a Baleares, en donde ha ejercido su trabajo desde entonces. De joven era un gran aficionado a las motos, si bien ahora una de sus grandes pasiones es la bicicleta, y no sólo ni principalmente porque esté investigando desde hace meses el sobrecoste del nuevo velódromo de la capital balear.
El fútbol también le gusta, y su equipo favorito es el Real Madrid, curiosamente, el mismo del que es seguidor Jaume Matas. Seguramente, tras lo visto y oído en estas dos últimas semanas, debe ser lo único en lo que ambos coinciden.
Con ser significativa y muy elevada la fianza solicitada, lo que sin duda más ha llamado la atención del citado auto ha sido el lenguaje utilizado por el juez, irónico, cínico, sarcástico, cuando no directamente cruel en algunos momentos. En este sentido, hay expresiones y frases que se han citado y repetido durante la última semana en todos los medios de comunicación por lo inusuales y extrañas en el lenguaje jurídico español. Así, por ejemplo, cuando Castro afirmaba que Matas habría buscado «el beneficio propio sin descartar el ajeno» o que el también ex ministro habría comparecido ante la Justicia para «burlarse de los simples mortales».
Expresiones llamativas
Otros comentarios llamativos los escribe el magistrado cuando el político mallorquín le dice que al cabo del año asistía a muchas bodas en función de su cargo -«quizá sea por ello que le queda poco tiempo para controlar el gasto público»- o cuando justifica por qué el interrogatorio a Matas duró casi dieciséis horas -«la respuesta es simple: se invirtió más en formular las preguntas que en el desarrollo de las respuestas»-.
El juez también hace referencia a acuerdos tomados por «unanimidad» en «reuniones» a las que no asistió nadie o menciona que se daban por adjudicados «concursos que no se han convocado». Para algunos, se extralimitó en sus expresiones; para otros, sería merecedor de fervorosos aplausos. Para unos y para otros, podríamos encontrarnos, quizás, ante el nacimiento de un nuevo juez estrella.

Enviar a:

¿qué es esto?


Más noticias sobre...
Facebook ABC.es