En esta entrevista con ABC, el director catalán rompe sus silencio sbre la prohibición de la Fiesta que se debate en el Parlament
«Me opongo al maltrato de animales, pero hay que hacer una excepción con los toros»
Bigas Luna sujeta uno de los huesos de toro que ha incluido en el Pabellón de España en la Expo de Shanghai
Viernes , 02-04-10
A Bigas Luna, el catalán que mejor sabe retratar el alma española, los periodistas le están fastidiando estos días algo tan ibérico como es la siesta tras sus almuerzos en el Gran Meliá de Shanghai, que acaba de abrir sus puertas en el corazón financiero de China. Desde el próximo 1 de mayo hasta el 31 de octubre, se celebra en esta futurista megalópolis una Exposición Universal a la que España acude con un original pabellón forrado de mimbre y una potente videoinstalación del autor de «Bilbao», «Jamón, jamón» y «Huevos de oro». Más que promocionar su trabajo en el pabellón español, Bigas Luna ha querido aprovechar esta entrevista con ABC para romper el silencio que se había autoimpuesto sobre la polémica en torno a la prohibición de los toros en Cataluña.
-En pleno debate en el Parlament, va usted y coloca 600 huesos de toro para explicar el origen de España. ¿Cómo se lo van a tomar en su querida Cataluña de «La teta y la luna»?
-Para mí, el hueso es un símbolo del principio de todas las cosas y en el pabellón de España no podía haber más huesos que los de toro. No quería posicionarme sobre la prohibición en Cataluña, pero tengo que decir que, aunque entiendo a los antitaurinos y creo que el toreo no debería perpetuarse en el siglo XXI, habría que hacer una excepción en este caso.
-¿Cómo puede explicar esa contradicción?
-Me gustan los animales y en mi casa de campo tengo cinco burros y treinta gallinas. El toreo me parece brutal porque me opongo al maltrato y muerte de un animal, pero se debería hacer una excepción porque es una fiesta única, muy humana y con una gran tradición histórica. El concepto de fiesta excepcional está por encima de su brutalidad.
-¿No se trata, entonces, de una cuestión política o de simple libertad? El que quiera, que vaya a los toros y al que no le gusten, que no los vea.
-Cuando uno dice más de tres veces al día «¡Qué barbaridad!», es que se está haciendo mayor. Cuando apoya prohibir algo, es que ha entrado ya en la tercera edad.
-Pues en Cataluña empezaron quitando de las carreteras los carteles con los toros de Osborne y los próximos pueden ser los de carne y hueso.
-La única parte de un toro de Osborne que queda en Cataluña la tengo yo y son los cojones del toro de Candasnos, en Los Monegros, que Jordi Mollá rompe en «Jamón, jamón», una película que era un retrato de los iconos ibéricos y en cuyo cartel aparece el famoso animal.
-Entonces, ¿por qué nos empeñamos en destruir nuestros símbolos más significativos?
-Es una cuestión histórica. Como si fuera una especie de yin y yang ibérico, en nuestro país hay una profunda brutalidad y, al mismo tiempo, mucho lirismo y sensualidad. Nos gusta el mar, el sol, la luz, pero también el drama, lo negro y la muerte. Cada español es un artista. La culpa es del aceite de oliva y del ajo.
-En sus películas, muchas de culto, ha clavado con ironía los estereotipos españoles, catalanes y mediterráneos más horteras y zafios. ¿Le ha costado hacer un vídeo de encargo promocional para el pabellón de España en la Expo?
-Soy un enamorado de nuestro país, del mar, de los Sanfermines y de Altamira, así que no he tenido que cortarme ni autocensurarme para rodar una videoinstalación institucional. Hacer una película a favor de España no es nada forzado para mí. El único detalle que me he permitido ha sido escoger a unas bailarinas que enseñen algo de carne.
-¿Y usted se considera más catalán que español o más español que catalán?
-Soy profundamente español y profundamente catalán.

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