Actualizado Miércoles , 31-03-10 a las 19 : 55
A muchos les ha sorprendido hoy el fin del mundo en su sala de estar. La televisión se había quedado en blanco. No había señal. El temido apagón analógico, el apocalipsis que los medios de comunicación y las autoridades llevan meses anunciando ya es una realidad y a muchos les ha pillado desprevenidos.

Como explican en los comercios especializados que venden descodificadores para la nueva Televisión Digital Terrestre, los principales afectados están siendo personas mayores. «Muchos tienen unos problemas tremendos, para entenderlo y para instalarlo», cuenta José Manuel, dependiente de la tienda de electrónica Milcras, en la calle Barquillo de Madrid, conocida popularmente como la calle del sonido, por estar repleta de tiendas dedicadas a la venta de artículos audiovisuales.

No es el caso de José María, que hoy ha comprado uno de esos pequeños dispositivos que permiten ahora engancharse a la «caja tonta». Él estaba informado, pero aún así ha caído en alguna imprevisión. «En la tele grande, la del salón, ya lo teníamos puesto el cacharrito, pero anoche la mujer fue a encender una televisión que tenemos en otra habitación más pequeña y, claro, comprobamos que no se veía nada». José María no es de esos jubilados que se aturden ante el desafío de la clavija mágica que hace el maná televisivo regrese a las pantallas de los hogares. «Esto es muy fácil de poner, hombre, con eso no hay problema».

Pero en J&S Componentes Electrónicos ven a menudo a gente ya de edad que tiene muchos más problemas que José María. «La mayoría de las personas mayores preguntan mucho, porque no saben como colocarlo». La misma dependienta que hace esta afirmación es la que califica de «espectacular» el volumen de ventas de descodificadores de los útlimos días.

También en establecimientos aledaños como Madrid Hi-Fi, Fernando da cuenta de que todavía hoy el volumen de ventas se mantiene. «Estamos vendiendo unos 30 o 40 aparatos al día y esta cifra hoy se mantiene». Así que , por lo menos durante unos días, los rezagados seguirán arramplando con los estantes.

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